Del aborto al infanticidio

Se habla de la España vaciada. Un vaciamiento que se debe, entre otras razones, a la disminución de los nacimientos. El progresismo, como afirman los sociólogos, es el que promueve la riqueza del Estado frente al bienestar de los ciudadanos. En este progresismo, los Estados buscan la riqueza aunque los más pobres tengan que desaparecer.

La última novedad, la decisión abortista de la OMS. Tenían que ser los argentinos de Notivida quienes se percataran de la carga de profundidad que contiene la última directiva de ese aquelarre en el que se ha convertido la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el siglo XXI y bajo el mandato de Tedros Adhanom. Además, recuerden, la OMS se ha convertido en guía moral de una humanidad temerosa de morir a manos del virus Covid. Cuando vives con miedo a la muerte eres capaz de aferrarte a un clavo ardiendo.

Lean la nota de Notivida sobre la directiva lanzada por la OMS con motivo del Día Internacional del «genero». No tiene desperdicio, especialmente si pensamos que en España hay más muertes que nacimientos y donde los seguidores de la ideología de género apoyan al Estado y no a los ciudadanos.

Lo que viene a decir es que la OMS, precisamente el organismo de Naciones Unidas para la salud, se ha convertido en el verdugo del ser humano: pide aborto libre hasta el mismísimo nacimiento, lo que significa que si el aborto ha constituido siempre un infanticidio -porque ahí había un niño o un ser humano y un ser viviente, al igual que en los huevos de cigüeña-, el siguiente paso será convertirlo en infanticidio en sentido prístino: matar antes de nacer y matar después de nacer. Y el argumento para justificar la nueva barbarie será, déjenme adivinarlo, que el bebé no piensa, no es un ser racional y, por tanto, no es sujeto de derechos.

No sólo eso, la OMS promueve el aborto químico, que es el gran aborto de nuestros días. Afirma Adhanom, con la rotundidad con que invierte su prestigio para todo tipo de salvajadas, en promocionar los abortivos químicos, generalmente orales, que son de lo más seguros.

Entramos en la etapa final: el Nuevo Orden Mundial ha dado el paso definitivo para el exterminio del no nacido: del aborto libre al derecho al aborto. La OMS es su profeta. No olviden esto: en el siglo XXI cuando les hablen de aborto, no deben pensar en el sangrante aborto quirúrgico sino en el aborto silencioso, el químico, mucho más numeroso e igualmente letal, pero invisible: el del anticonceptivo, pues los antibaby que actualmente se venden cada día en las farmacias son potencialmente abortivos: pueden impedir la concepción pero si no la impiden, matan al niño ya concebido.

Pero hay más, hay un paso desde el aborto al infanticidio puro y duro. En Maryland (EEUU) van más allá: se podrá dejar morir de sed y hambre al recién nacido sin ser castigado por ello. Sí, han leído bien. ¿Puede darse mayor crueldad? Pues al parecer, sí. Es el camino lógico del aborto.

Y todo esto significa que hemos entrado en la etapa final: el Nuevo Orden Mundial (NOM), que no es conspiración sino consenso, ha dado el paso definitivo para el exterminio del no nacido: del aborto libre al derecho al aborto.

Y otro engaño desvelado: Tedros Adhanom promueve  todo tipo de aborto. Claro que la implantación del aborto obligatorio, nada menos que como un derecho, es absolutamente necesario para el NOM: el Nuevo Orden Mundial es una humanidad reducida y sólo para los elegidos. Somos demasiados y encima los pobres no hacen más que parir: hay que reducir la población mediante el aborto, a ser posible químico, que se nota menos y no es reconocido como tal aborto. A lo mucho, como anticoncepción. Recuerden: el aborto químico es invisible.

Del aborto al infanticidio. Un paso más en el proceso de barbarie y de salvajismo del mundo contemporáneo.  Ahora estamos en el paso del aborto al infanticidio. Se podría decir algo parecido del paso de la eutanasia a la anticipación de la muerte por edad. Pero esto lo veremos otro día