Daniel Vera Tapias – Carlier y Boutelou, los grandes olvidados

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Una de las cosas significativas de este lugar es la gran cantidad de nombres que han pasado por este lugar, si bien todos conocemos los nombres de Ardemans o Díaz Gamones, pocos son los que conocen el de la persona responsable de realizar la obra más colosal de este lugar, el jardín.

De esta maravilla arquitectónica y paisajística se encargó el bueno de René Carlier hasta el año 1722, momento en el que murió, le reemplazo su compatriota, Ètienne Boutelou I.

Ambos utilizaron un sistema que aprovechaba la propia inclinación sobre la que trabajaban para crear un conjunto de perspectivas monumentales, y esta misma caída para facilitar el sistema de presiones, que permite aún el funcionamiento de las fuentes monumentales.

Eso por no hablar de los espectaculares desmontes de terreno que tuvieron que realizar para que a día de hoy podamos conservar los caminos y escalinatas que facilitan la comunicación entre las partes del jardín y esos tapiales que encierran tras de sí toneladas de arena.

146 hectáreas de terreno, que pese al paso del tiempo y de haber perdido, o ganado algunas partes, continúan con un diseño muy similar al que estas dos personas realizaron hace casi 300 años.

René Carlier fue un arquitecto, llamado por Felipe V para realizar las reformas del antiguo Palacio del Buen Retiro, hasta que Isabel de Farnesio, le coloca al frente de las obras de los Jardines de La Granja, de las que se encargará hasta su muerte.

Por su parte Ètienne Boutelou I, fue paisajista, no se entendería el jardín de esta forma si los dos no hubiesen trabajado de forma conjunta, si el trabajo del uno no hubiese sido complementado con las técnicas del otro.

Espero que la próxima vez que entréis al jardín, os acordéis de los buenos de René y Ètienne.