Dani Gordo – Trabajo duro, conciencia tranquila

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“Trabajo duro, conciencia tranquila”.

Un buen amigo, socio en muchas batallas, me dijo esta frase una vez y define a la perfección mi vida. No he dejado de aplicarla como un mantra cada día: dalo todo, defiende los valores que aprendiste…

Me llevo de La Nava, además de inolvidables recuerdos, amistad a raudales, logros perdurables en tardes mágicas de balonmano y, esto es lo más importante, el respeto y el cariño de un pueblo.

Cuando llegué, hace tres temporadas, me narraron, como si de un cuento se tratara, el sueño que tuvo un día un niño. Al poco, hice de ese sueño mi obsesión. Y así ha sido durante los últimos cursos: todo se supeditaba a la ilusión de hacer realidad ese sueño. Hasta que, con mucha magia y trabajo, pero sin trampa ni cartón, ese niño vivió aquella fantasía.

En próximas fechas me despediré de la que ha sido mi casa durante los últimos tres años. Cuando te vacías en esfuerzo y caminas con un equipo (no solo deportivo) en pos de un objetivo, no hay mucho que añadir. La nostalgia llegará, estoy seguro, pero este es un momento para sentirse reconfortado por todo lo que hemos conseguido. Siento mucha pena por no poder agradecer de manera directa lo que he recibido. Pero ya habrá lugar. Como dice otro de mis amigos (gracias a Dios tengo unos cuantos) “un momento para cada cosa y una cosa para cada momento”. Así que:

– Gracias a todos los que habéis hecho que estas tres temporadas queden grabadas en mi corazón. La vida, a veces, te hace regalos, y con este he podido disfrutar como en pocas ocasiones de este deporte y de esta profesión.

– Gracias a los directivos que apostaron por mí para emprender un reto tan bonito como ambicioso. Incluyo a todas las personas que día a día y año tras año “desde el año 76” han hecho que este club, hoy, sea una realidad en el balonmano español de élite.

– Gracias a las diferentes plantillas de jugadores que, desde mi llegada a Nava, he tenido la suerte de poder dirigir. Me habéis hecho más completo profesional y personalmente. Teneros cerca y disfrutar de vuestro ‘arte’ en la primera fila, ha sido fantástico.

– Agradezco, igualmente y de corazón, la honestidad y energía de todos los miembros del cuerpo técnico y personal médico. Siempre apostasteis por el bien colectivo sobre el personal. Qué honor vivirlo juntos.

– También me gustaría expresar mi agradecimiento a los medios de comunicación por su trato ecuánime hacia el equipo y mi persona.

– No quiero olvidarme de nuestros mayores fans, nuestras familias. Sé que muchas veces es difícil de comprender todo lo que pasa dentro de un equipo profesional y los motivos por el cual se toman determinadas decisiones. Solo el amor incondicional hace que sigáis, a pesar de todo, a nuestro lado compartiendo cada una de nuestras ilusiones y proyectos. Personalmente, siento que en esta última etapa os he fallado y no he podido estar tan cerca como os merecéis.

– Y, por último, como en los finales felices, lo mejor: tengo claro que el Balonmano Nava es lo que es gracias a vosotros: LA AFICIÓN. No encuentro una manera justa de expresar lo que ha supuesto vuestro aliento incondicional, vuestra pasión por este deporte y lo que me habéis hecho sentir al honrarme como uno de los vuestros. Sois el caso que “mantiene el barco a flote”, vosotros hacéis que sea casi inexplicable la sensación de vestir esta camiseta. No os podéis imaginar cuánta felicidad me habéis regalado y todo el cariño que me llevo.

Un privilegio. Eso ha sido ver crecer el club desde dentro. Espero que mi contribución haya sido, al menos, similar a mi intención. Aun así, he recibido tanto que me siento en deuda eterna.

Soñar, como antes comentaba, es maravilloso cuando vives esta aventura. Algunos creen que todo acaba al despertar. No. Es en ese momento cuando comienza la historia de verdad, la que escribimos de nuestro puño y letra, y en la que solo nosotros somos los únicos responsables de hacer que nuestros sueños persistan.

Os deseo todo lo mejor. Hasta pronto.