Cuando el Ayuntamiento creó el puesto de ‘recogemarranos’

Habiendo encontrado informaciones varias que, si bien es cierto que no dan para sacar una paella completa, considero que sí valen para que quien leyere encuentre ingredientes a fin de dar descanso al ‘coco’, en segundo y medio, de otros menesteres. Pues lo considero tiempo suficiente si se compara con el trepidante ritmo que a determinados y amplios colectivos la vida les ha propuesto y ellos los han adoptado.
Sepan aquellos que no lo supieren. El Convento de las monjas de Santa Clara, ubicado en la Plaza de San Miguel (hoy Plaza Mayor), ya estaba desocupado en el año 1488, pues en esa fecha se había trasladado la comunidad al de San Antonio El Real. Dos décadas después el Cabildo de la Catedral, la antigua, la del Alcázar, compra el convento por 600.000 maravedís en pago por un número indeterminado de casas, claustra, corredores y puede que el corral del convento que se encontraba en la Almuzara. Sus dependencias las va alquilando poco a poco. No lo hizo con la iglesia del Monasterio. Esta parte fue de regalo.
Lo de construir la nueva Catedral aún no se había tratado, pues el tema comenzó después de las ‘heridas’ de bala que sufrió el edificio en 1521, cuando el tiroteo entre Comuneros y las ‘fuerzas’ reales de Carlos I ó V. Según entienda el valor numérico cada cual. Luego, llegado el año 1523, mes de agosto, el rey dijo ‘hágase la Catedral’. Así fue cómo se inició el ‘traslado’ y se abrió el grifo para comprar las casas que fueran precisas. Parte del terreno del referido convento conformó la estructura ‘orgánica’ de la Dama en la zona de Barrionuevo.
A lo que te voy. No sé si sabrán que entre la altitud de la Plaza del Seminario (Adolfo Suárez) y su medida en la Puerta del Alcázar hay treinta metros y medio de diferencia. La primera se encuentra a 1006,5 metros y la segunda a 976. Ambas mediciones situadas sobre el nivel del mar. No parece que haya tanta diferencia. Sin embargo, cuando más se nota es al subir la calle Daoiz. A fin de completar pregunto ¿podría decirnos algún entendido en la materia cuándo acabarán las obras en la referida vía? Ya sé que es difícil, pero también lo era la construcción del Acueducto, y puede, incluso, que tardaran un día menos en realizar su obra.
La iglesia de San Gil, aquella que ya no está vigente desde hace la tira y… media, se situaba en el barrio de San Marcos, a dos cuartas y un ‘tercio’ del Puente Castellano y camino de El Parral. Lo que ahora les cuento sucedió durante el obispado del portugués Jerónimo de Mascareñas (1) lo dejó escrito el canónigo Somorrostro: ‘… El obispo se empeñó en hallar en esta iglesia las reliquias de San Heroteo y el edificio sufrió mucho por ello en ese tiempo, 1790’ (2). Si bien, cierto es, que desde 1669 el templo estaba muy decaído –literal-, y la piqueta propició su defunción. Los restos del santo que se buscaban no aparecieron. El referido templo ya se encontraba muy ‘decaído’ en 1669. Lo único que se mantuvo en alto fue su torre que permaneció firme hasta 1803.
En conversación informal entre amigos, uno de ellos –el mismo que sabe si sube (poco) o baja (muchísimo más) la bolsa; si se estanca el precio del boniato, si la leche de cabra tiene más vitaminas que la de burra…-, comentó, día cuarto de la pasada semana, que la obra de muralla de Segovia se levantó en treinta y cuatro años. Y se sabe las fechas: entre 1088 y 1122. Eso sí, le pillamos cuando a Tomás se le ocurrió preguntarle ‘¿quién puso la primera piedra?’ Se nos quedó mirando a Miranda y al día de hoy continúa en la misma postura.
No se tapen la nariz, por más que vaya a escribir de y sobre cerdos. Lo haré solamente de los ‘unos’, no de los ‘otros’. Y allá ‘ca cual’. En aquellos tiempos se publicaron leyes con la finalidad de evitar que pulularan por las calles como ‘Pedro por su casa’ ¡Donde llegó la osadía de los cochinos, cerdos, guarros y marranos que cuando las procesiones salían por las calles ellos, los susodichos, paseaban entre los parroquianos y armaban, dicho sin ánimo de molestar, un alboroto de padre y muy señor mío. Ocasión hubo en la que el Ayuntamiento de ésta, la nuestra, encargó a una persona para que hiciera de ‘recogemarranos’, formara una piara y los sacara fuera de la ciudad. A los efectos se construyó un gran corral, en el año 1784, ubicado junto al Rastro (zona de Santi Spíritu-El Salón) ¿Solucionado el problema? ¡Qué va! La ‘clase’ gorrina continuó haciendo lo que sabía.
Para concluir, y pensando en los lectores que, con sumo sacrificio, hayan llegado hasta aquí, les cuento la historia (bonita) de un mesón, el de Landao. Éste estaba ubicado en la esquina de la calle Santísima Trinidad. Su propietario era Pedro de Landao, librero de profesión. Lo tenía en propiedad desde 1506. Adquirió otro de los mesones que estaba junto al suyo conocido como ‘La Oja Blanca’ (3), unió ambos y de la ‘conjunción’ nació uno de los más conocidos que ha tenido Segovia: el del Potro. Este inició su andadura en 1752.
Sigo buscando.
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(1) Jerónimo de Mascareñas nació en Lisboa. Para que fuera obispo de Segovia fue propuesto por la regente Mariana de Austria (de la que fue capellán y limosnero mayor), y confirmado por el Papa Clemente XI. Para la diócesis segoviana estaba designado y a ‘puntito’ de llegar Diego Escolano y Ledesma, mas y debido a que el portugués tenía, o así, más enchufes, Diego fue ‘desviado’ a la sede de Granada que había quedado vacante, ocupó el ‘puesto’ de arzobispo y ‘tutti contenti’ Tres años (1668-1671), estuvo al frente de la diócesis Mascareñas, hijo del que fuera Virrey de Brasil. Fue enterrado en La Catedral.
(2) ‘El Acueducto y otras antigüedades de Segovia’, año 1820. Pag. 239.
(3) Ese mismo nombre rotula desde hace muchos años un local dedicado a la hostelería en los soportales de la Plaza Mayor. Lo regenta Chuchi. Un profesional que se hace querer.