Consejos y arciprestazgo para una Iglesia Sinodal

El pasado 1 de febrero, en los salones de la Parroquia del Cristo del Mercado, nos reunimos unas sesenta personas para dialogar y reflexionar sobre la sostenibilidad y transparencia en la Iglesia. Es un tema urgido por el Papa Francisco que nos llama a ser una Iglesia de puertas abiertas y de carácter sinodal. La verdad es que ante las acusaciones de oscurantismo que habitualmente sufre la Iglesia, no siempre gratuitas, es muy necesaria esta actitud para hacer de la Iglesia un lugar luminoso y acogedor. La transparencia es antónimo de oscurantismo.

En esa reunión estaban personas que forman parte de los Consejos de Pastoral y de Economía en las parroquias del Arciprestazgo de la ciudad. Es posible que una de las razones de nuestra falta de transparencia sea el dar por sentado el conocimiento de aspectos del funcionamiento de la Iglesia que en realidad se desconocen. Porque me pregunto hasta qué punto conoce la mayor parte de la gente, incluso los propios católicos practicantes, a qué me refiero con estos Consejos y a qué se refiere una venerable palabra como Arciprestazgo. Voy a tratar de explicarlo.

Los Consejos están relacionados con el funcionamiento de una parroquia. Se puede pensar que las parroquias sólo tienen que programar las catequesis y establecer los horarios de las misas y el culto, pero nada más lejos de la realidad porque una parroquia es mucho más que misas y catequesis. El Consejo de Pastoral es el órgano consultivo que orienta la vida de la parroquia. Está formado, además de por los sacerdotes de la parroquia, por laicos elegidos de cada uno de los grupos que le dan vida y debe ser el cauce por el que se hace llegar tanto las sugerencias como las quejas de los fieles. Además programa las actividades y dirige la vida parroquial acompañando al párroco.

Las personas que forman el Consejo de Economía no sólo se encargan de contar las colectas y de llevar la contabilidad parroquial, sino que también hacen presupuestos y valoran los gastos extraordinarios que se han de hacer. Vamos hacia una Iglesia sostenible y, como el planeta, tenemos que ir dando pasos para conseguirlo. Ese fue uno de los temas abordados en la reunión referida.

Ambos Consejos forman son parte fundamental de una parroquia que quiere vivir, desde el Espíritu, como comunidad. Es cierto que en los pueblos pequeños no siempre es posible, pero, aún en los más pequeños, son necesarias personas que hagan la función de estos Consejos y que colaboren con el párroco.

El Arciprestazgo, designa a un territorio en el que están presentes un número variable de parroquias. La figura del arcipreste aparece en los siglos V y VI como delegado del obispo en el mundo rural aunque se le llama Vicario Foráneo, un término que ha sido recuperado en nuestra diócesis con ese sentido original para designar al responsable de parroquias rurales atendidas por varios sacerdotes.

En la Segovia del siglo XIII, según el estudio de Mª José Lop Otín, Segovia tenía 3 arcedianatos, 10 arciprestazgos y 6 vicarías. En el Concilio de Trento, el Arcipreste es preentado como el colaborador imprescindible para las reformas que propone el Concilio. Y el Código de Derecho Canónico (C 555) detalla sus funciones en tres niveles: primero fomentar y coordinar la actividad pastoral del territorio; segundo, cuidar a los sacerdotes del arciprestazto y tercero, procurar que las funciones religiosas se celebren según las prescripciones de la sagrada liturgia; se cuide diligentemente el decoro y esplendor de las iglesias y de los objetos y ornamentos sagrados, sobre todo en la celebración eucarística y en la custodia del santísimo Sacramento; se cumplimenten y guarden convenientemente los libros parroquiales; se administren con diligencia los bienes eclesiásticos; y se conserve la casa parroquial con la debida diligencia.

Tras la reforma de los límites territoriales de la diócesis en 1957, los arciprestazgos llegaron a ser más de 20. Con el tiempo y la despoblación muchos arciprestazgos han desaparecido y otros se han ido agrupando. Ahora son 9: Ayllón/Riaza, Sepúlveda/Pedraza, Cuéllar, Abades/Villacastín, La Granja/S. Medel, Coca/Sta. María, Fuentepelayo, Cantalejo/Fuentidueña y Segovia ciudad.

Sobre la sinodalidad ya hablé en otro artículo (Adelantado de Segovia, 5 de noviembre de 2023) y volveremos sobre ello cuando estudiemos el documento que prepara la fase final del Sínodo de octubre.