El Atazir: Comuneros

La muerte de Joseph Pérez, insigne historiador francés de padres españoles, me sorprendió leyendo su descomunal La revolución de las comunidades de Castilla. Pérez, como también José Antonio Maravall, restituyeron al movimiento comunero ante las invectivas lanzadas por Gregorio Marañón, que veía en la revolución una ‘algarada feudal’ con tintes reaccionarios y con pretensiones hidalgas. No debe mucho, la verdad sea dicha, Segovia al ilustre médico. En su libro Ensayo biológico sobre Enrique IV pretende analizar las patologías del buen rey segoviano, pero termina reduciendo su figura de manera considerable. Es sintomático que dé por buena la versión del cronista Alonso de Palencia, cuya animadversión por Enrique IV es bien probada. Joseph Pérez, decía, considera a los participantes un “tercer estado” avant la lettre, más de dos siglos y pico antes de la Revolución francesa. Pérez conceptúa a los rebeldes castellanos como una especie de clase media enfrentada a la aristocracia por el mercado exportador de la lana y la importación de paños del norte de Europa. Su visión de los comuneros fue modernizante, como también la fue la del sociólogo José Antonio Maravall, que en su libro Las comunidades de Castilla considera los hechos acaecidos entre 1520 y 1521 como la primera revolución moderna en la historia de la humanidad.

Segovia jugó un papel fundamental en el inicio de la revuelta: había visto cómo su territorio se desmembraba en 1480

Este año se cumple el 500 aniversario de fechas emblemáticas en el proceso. Segovia jugó un papel fundamental en el inicio de la revuelta: había visto cómo su territorio se desmembraba en 1480 en beneficio de los marqueses de Moya, y reclamó lo perdido, sin éxito, ante el nuevo rey; sufría económicamente por los tejemanejes de la lana y fue traicionada por el procurador Rodrigo de Tordesillas. Corrió la sangre los días 29 y 30 de mayo; el 20 de agosto Medina del Campo se negaba a dar su artillería para que se atacase Segovia y el 30 de septiembre la Junta de Tordesillas se hace con el sello real. Una revolución en toda la regla.

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