Clemente Oria – Respuesta: SÍ

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Respuesta: SÍ
(aunque más propio sería: “por el clima, no; sino por nosotros mismos”)

El pasado lunes (12/08/2019), desde las páginas de este diario, D. Miguel Ángel Herrero nos lanzó la pregunta: “¿Amenazados por el clima?”. Para él resulta retórica pues más adelante intenta convencernos de que tal amenaza no existe, sino que se trata de una conspiración de los políticos para conseguir votos de los incautos y crédulos votantes, todos convertidos al ecologismo y marxismo manipulados por hordas de ONGs financiadas con dineros públicos, y seguidores de jóvenes-títeres de sus progenitores. Y para ello silencian la opinión de los científicos, que se manifiestan en masa contra estas teorías alarmistas.

Todo su alegato lo basa en que el CO2 es un componente de la atmósfera y que el plantel IPCC (plantel de científicos propuestos por los países que componen la ONU con la misión de determinar las causas del calentamiento, aumento de temperatura, de la Tierra) es un órgano político creado para asesorar a políticos.

Daría la razón al señor Miguel Ángel Herrero de no ser porque los científicos, así “a vuela pluma”, dicen:

• Que el CO2 sea un constituyente de la atmósfera es una bendición, pero ocurre lo mismo que con el oxígeno, también presente en la atmósfera, que en la proporción del 21% permite la vida pero una cantidad mayor o menor mata.

• El CO2 ha sido quien en mayor medida ha mantenido este planeta en condiciones de temperatura habitable. La atmósfera, principalmente gracias a los gases vapor de agua, CO2 y metano, mantiene caliente a la Tierra. Actúa como los cristales de las ventanas: dejan pasar toda la radiación solar pero retienen la infrarroja procedente de la emisión de la tierra calentada por el sol.

• El porcentaje de CO2 en la atmósfera existente en cada época puede conocerse mediante el análisis de burbujas de aire prisioneras en el hielo de los continentes helados. El máximo histórico, incluyendo las épocas de las grandes erupciones volcánicas mucho más frecuentes y violentas que las actuales, no ha superado las 300 partes por millón. Hoy se miden 400 partes por millón, y este crecimiento vertiginoso comenzó con el inicio de lo que llamamos “revolución industrial”.

• El CO2 se forma con Carbono (C) liberado de la materia cuando, por ejemplo, se quema y Oxígeno (O). Hay tres ‘tipos’ de carbono C12, C13 y C14. La proporción de CO2 formado con cada uno de los ‘tipos’ de carbono se ha mantenido constante hasta ahora. El carbono que constituye mayormente el CO2 existente en la actualidad es C12, que indica su procedencia de fuentes poco ricas en C14, como seres orgánicos muertos desde hace largo tiempo. Es decir, de la quema de combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas.

• El aumento de CO2 en la atmósfera hace que aumente la absorción por ella de radiación infrarroja, haciendo que la temperatura media de la Tierra sea más elevada, y con ello provocando un cambio climático. Además de manera brusca, lo que no había ocurrido en ninguna época pasada.

• Los periodos de actividad solar siguen ciclos de 200 años, se determina estudiando la proporción de C14 en los anillos de los árboles. El aumento de temperatura de la Tierra se está produciendo, precisamente, en un periodo de baja actividad (¿qué nos espera cuando se inicie la alta actividad?).

• Los mecanismos que provocan los ciclos climáticos (variación de excentricidad elíptica, precesión e inclinación del eje terrestre) son lentísimos (para la vida humana), del orden de decenas de miles de años. El ritmo actual en el incremento de temperatura no tiene parangón en la historia de nuestro ’sufrido’ planeta: 1,5ºC en 150 años.

• Las energías renovables no son más caras que las no renovables; además se pueden producir en cualquier país por lo que no habría guerras por su control.

• La mayor duración y fuerza de fenómenos como huracanes (que dependen de la temperatura de los océanos), inundaciones, sequías, fusión de glaciales y casquetes polares, etc. son claros indicios de un calentamiento global, y pequeña muestra de lo que ocurrirá si este calentamiento no solo prosigue, sino que se acelera.

• El IPCC no está integrado por políticos, sino por un plantel de científicos (propuestos por los países que constituyen la ONU) encargados de evaluar la literatura publicada sobre el tema del cambio climático, sin realizar investigación propia ni monitorización de esa literatura, con la finalidad de estudiar causas y efectos del aumento de temperatura.

• Por tanto el IPCC ni ‘corre’ programas de simulación ni manipula modelos, sino que avala informes hechos por otros científicos sobre el aumento de temperatura media de nuestro planeta.

• El IPCC está formado por voluntarios, no cobran por su labor.

• El IPCC consideraba en el año 1995 al ser humano como poco probable causa del aumento de CO2, hoy en día lo consideran como causa altamente probable.

• Son, sin embargo, las grandes empresas contaminadoras quiénes han subvencionado estudios negacionistas y recibido las mayores subvenciones públicas, sin tener apenas penalización cuando se exceden en sus emisiones.

Y es cierto que los países que se han desarrollado a costa de un deterioro salvaje del medio ambiente deberían ayudar a otros países, ahora en desarrollo, para que no fuera necesario que su propio desarrollo siguiera los mismos pasos: tecnología y ciencia hay para lograrlo. Lo que no hay es voluntad política, tampoco voluntad de eliminar la codicia que adorna nuestra condición humana.

Y también es cierto que, tanto D. Miguel Ángel como yo, probablemente no veamos el desenlace de este debate. Solo espero que, sea uno u otro, las generaciones futuras no renieguen de sus “abuelos”.