César Arcones – Homenajes

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¿Cómo calibrar o considerar la grandeza de un club? Clint Eastwood, al que no imagino empuñando una Magnum 44 mientras espera en un graderío esperando que “alguien le alegre el día” acertó de pleno al afirmar que “las opiniones son como los culos, todos tenemos una”.

Y así es. ¿A qué criterios recurrimos para elaborar nuestro ránking? ¿Al palmarés de toda su historia? ¿Al de la última década, lustro o temporada? ¿Al de haber tenido los jugadores con más balones, botas o llaveros de oro? Al que más dinero gana? …o nos convertimos en expertos de lo estético para elaborar un top five entre el tiki-taka, el contraataque, la presión, la zona, el achique de espacios y demás términos acuñados que se han convertido en nombre, apellidos y santo y seña de diferentes equipos a lo largo de la historia.

Reconozco que suelo pecar de sentimentalismo. Permitidme añadir una opción más a tener en cuenta para elegir peldaños del escalafón: La despedida de jugadores, técnicos y demás personal que han dejado marca a nivel deportivo y profunda huella en lo social.

Por citar alguno de los más recientes, Iniesta , Juan Carlos Navarro o el más reciente del tenista David Ferrer han cumplido con creces todos los condicionantes que, en mi opinión, deben tener estos homenajes:

Merecimiento (deportivo y social), inmediatez (no esperar a que caiga en el olvido con la famosa frase de “buscar el momento adecuado”), sencillez (no por ello menos impresionante), presencia de familia (otorgándoles una parte de protagonismo) y de compañeros que saben aceptar su rol de no quitar un solo foco al protagonista.

Más complicado sería saber cómo organizar un homenaje a un deporte de élite. El mismo que durante tantos años nos ha acompañado en el vetusto Maristas y en el Pedro Delgado, el que nos ha permitido presumir de “segovianismo” y de fútbol sala por todo el país y que ahora se ha despedido con una bofetada de realidad, por más que alguno siga empeñado en querer contarnos…y vendernos historias de ciencia ficción.

Mi respeto y admiración hacia cada aficionado. Por favor, despertadnos de esta pesadilla.