César Arcones – Ciclogénesis

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Tiempo invernal, de tormentas con nombres que nos van presentando semanalmente y aprendemos como la alineación de nuestro equipo favorito, con (mucho) frío en bastantes pabellones a los que llegas con más capas de ropa que una cebolla, y de los que sales más preocupado con que los virus no se hayan pegado un festín que te tenga una semana zombi perdido que con lo que haya pasado sobre la cancha.

Tiempo de abrir el paraguas para los ‘primeras’ eliminados por equipos modestos aunque el chaparrón seguro que se prolongará mucho más tiempo. Paracetamol e Ibuprofeno para los ‘grandes’ que les ayude a pasar el susto aunque, como la gripe, volverá el año que viene con más protagonistas para seguir tropezando en la misma piedra.

Es la magia que tienen las gestas cuando se enfrentan dos equipos o rivales con tanta diferencia en cuanto a categoría en la que militan, ránking, presupuesto…reconozco que soy un nostálgico con esto, seguramente porque es la única variable que no podrá controlarse nunca. El tener más medios, jugadores con más calidad, presupuesto, palmarés, puede acercar al máximo el porcentaje de éxito pero la grandeza del deporte hace que ese ‘principio de incertidumbre’ permita, aunque sea en pequeñas dosis, que las noticias y portadas les pertenezcan.

Se lo merecen. Es posible que poco después caigan en el olvido y s0lo se recuerden, de manera difuminada, confundiendo datos y añadiendo los de nuestra propia historia conforme la contamos con nuestros amigos. Mi reconocimiento al Novelda que en el 2002 eliminó al Barça en la Copa del 2002 con hat trick de su delantero Madrigal, al Alcorcón que en el 2009 gestó la leyenda con el 4-0 en la ida y la hizo eterna en la historia, aguantando la vuelta en el Bernabéu, la derrota de nuestra Selección de Basket frente a Angola en el 92, el Mundial de Fútbol del 98 donde después de ver mil veces la jugada sigo sin saber qué narices hizo Zubi para introducirse el balón en su portería y mostrar nuestras vergüenzas para sucumbir por 3-2 ante Nigeria.

Seguro que en algún momento de nuestras vidas hemos formado parte en uno u otro lado de la historia. Como toda ciclogénesis, por fuerte que sea y los efectos devastadores que conlleva, acaba pasando y volverá a brillar el sol.