Centros promotores de salud

El riesgo de padecer enfermedades provocadas por el aumento del sedentarismo está ya siendo bastante evidente desde las edades más tempranas. Ante la falta de práctica de actividad física entre los jóvenes urge tomar medidas por parte de las administraciones responsables para combatir esta lacra.
En el caso de los centros educativos, estos son unos espacios en los que obligatoriamente los escolares pasan muchas horas al día. Si durante el tiempo que pasan en ellos las actividades son habitualmente sedentarias, salvo las escasas dos horas de las clases de Educación Física y la media hora del recreo, además del tiempo de estudio en casa, el ocio de pantallas y los desplazamientos motorizados, podemos darnos cuenta de que es difícil que cumplan con los mínimos establecidos por la OMS, 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa.
El profesorado, las familias y las instituciones públicas relacionadas con la educación deben facilitar y promover centros saludables para modificar estos comportamientos inadecuados entre el alumnado. En este sentido, son varias las iniciativas que se pueden implementar en los colegios para que durante la jornada escolar se dediquen más momentos para realizar ejercicio físico, por ejemplo: el desplazamiento al colegio sin utilizar el transporte rodado, las clases físicamente activas en las que se aprenden contenidos acompañados de acciones motrices, los descansos con movimientos corporales de 5-10 minutos de duración para romper con la dinámica de la clase, los recreos activos y divertidos, las competiciones internas o los días dedicados a la alimentación saludable.
Por tanto, la planificación de programas educativos que promocionen la salud mediante la práctica de la actividad física debe ser una prioridad para fomentar estilos de vida saludables en la población escolar.