¿Censura global?

Las grandes compañías tecnológicas, que controlan el mundo de la comunicación, cada vez están siendo más criticadas. Google, Amazon, Facebook, Apple (agrupadas bajo el acrónimo GAFA) no sólo son reclamadas por el pago de impuestos en los países donde operan, sino también por un motivo mucho más sensible, que se refiere a la libertad de expresión de personas e instituciones. Las Big Tech están ejerciendo una censura ilegítima sobre las cuentas de algunos usuarios, provocando duras críticas y demandas judiciales. Es bien conocida la suspensión de la cuenta de Twitter del ex presidente Trump. Y ese era solo el principio, según afirma J. Dorsey, consejero delegado de Twitter. En lo sucesivo, la censura afectaría a otras personas y organizaciones. Las razones aducidas para justificar el cierre de las cuentas son variadas, pero podrían englobarse bajo la supuesta necesidad de amparar una cierta ética social. Pero hay que preguntar: ¿es eso justificable?, ¿quién ha asignado a Google el papel de juez? Está empresa presta un servicio cómo vehículo de comunicación e información. Sin duda, un gran servicio. Pero cuando Google decide cerrar las cuentas de algunos usuarios, se convierte en un censor que investiga, juzga y ejecuta con arreglo a sus supuestos criterios morales. Entonces, los responsables de la compañía deciden lo que está bien y lo que está mal.

Se comprende que en Estados Unidos, el pasado 28 de octubre, comparecieran los jefes de Google, Facebook y Twitter, ante el Comité de Comercio de la cámara alta del Congreso. A lo largo de un tenso debate, el senador Ted Cruz se dirigió a J. Dorsey con una sencilla pregunta: “¿Quién le ha elegido a usted? Pues, ninguna ley internacional, ni autoridad mundial alguna otorga ese poder a las grandes compañías. Se arrogan el poder de juzgar con un ámbito ilimitado. Lo ejercen en todos los países del mundo, sin considerar las leyes vigentes en esos países, donde además tampoco pagan impuestos. Por eso es inquietante la opresión de las grandes tecnológicas que controlan y modulan la libertad de expresión de millones de personas en todo el mundo. Muchas de sus actuaciones demuestran un cierto sesgo político e ideológico. Así, la nueva red social ‘Parler’ representa un caso de dominación un tanto siniestra. Tras la suspensión definitiva de la cuenta de Trump, Parler consiguió millones de usuarios en pocas horas, lo que provocó que las Big Tech actuaran en bloque contra la posible competencia de la nueva compañía. Primero, Google le retiró el servicio de aplicaciones para Android. Después, Apple hizo lo mismo en App Store. Seguido de Amazon Web Services Inc. que canceló la cuenta de esta plataforma, la cual reaccionó poniendo una demanda a Amazon por violar la ley antimonopolio. Por lo cual, según muchos analistas, hay motivos suficientes para sospechar que se pretende dirigir el mundo desde Silicon Valley. (Véase la película documental “La red social”, 2010 de David Fincher). No cabe duda que, mientras se respete la libertad de los usuarios, la tecnología digital prestará un gran servicio a la humanidad. Pero también puede convertirse en un gran perjuicio si manipulada la información o coarta la libertad de expresión por intereses personales. Hace 25 años, unos científicos idearon internet que ahora enriquece a muchos que pretenden dominar el mundo. George Orwell lo predijo en su novela ‘1984’. El poder mundial en manos del Gran Hermano.