LIBRO

La otra crónica del 120 | Carlos Martín: la mirada atrás sin iraMe llama la atención que Mariano Quintanilla no aludiera, en el prólogo del libro que comentamos, la época en que Carlos Martín (1882-1965) editó Segovia Republicana (del 5 de mayo de 1931 al 7 de noviembre del mismo año), un diario que reunió en su capital y en la redacción a personajes segovianos de la talla de Rubén Landa, Alfredo Marqueríe, Antonio Ballesteros o Francisco Zorrilla. No se lo recrimino. No estaban los tiempos -1952- para alharacas de significación política. Ni para Carlos Martín ni para Mariano Quintanilla, que había sufrido en carnes propias la depuración profesional por sus ideas.

Elijo este libro, y lo he de confesar, porque no he tenido acceso al difícil de encontrar Guía de Segovia, que editó en su propia imprenta el autor en 1934. Porque Carlos Martín, hombre polifacético y autodidacta –se le recuerda por ser el coautor, junto a Luis Martín García-Marcos, del himno de Segovia: la música era su vocación y su pasión- comenzó de cajista de imprenta, trabajando en el Diario de Avisos y en El Adelantado de Segovia, de cuya imprenta llegó a ser regente. Aprovecha esta circunstancia para escribir algunos artículos en el hoy decano, generalmente bajo seudónimo. Pero al tiempo -1919- abre su propio negocio de impresión, que a lo largo de los años irá cambiando de un lugar a otro. Es de resaltar que este libro del que hablo, Crónicas del Segovia Viejo, aparezca editado por la Imprenta Comercial, todavía sin el añadido de H. de Carlos Martín, como será habitual, dado que su familia participaba en el oficio desde bien temprano.

El libro se lee en un pisplás, tanto por estar compuesto de pequeñas crónicas como por el estilo fácil del autor. A lo largo de sus páginas queda presente su vocación periodística. Es muy entretenido el capítulo que dedica a los periódicos y periodistas que fueron hasta 1936. Recoge el lance que tuvieron, allá por 1907, el fundador de El Adelantado de Segovia y unos redactores de El Defensor, revista de vida efímera editada en 1904. El duelo se ventiló en la plaza de toros, sin consecuencias dramáticas.

La narración está teñida de un ligero matiz costumbrista, pero que no molesta en el seguimiento de las remembranzas sino, al contrario, enriquece recuerdos de viejos cafés –en concreto el de La Unión, de la calle Real-, carnavales, personajes típicos, como el tuerto de Pirón, orfeones, bodas o rondas. Es una obra escrita por un impresor, político, periodista y músico que a los setenta años echa la vista atrás sin nostalgia y sin ira. Y ello, como recuerda Quintanilla en el prólogo, a pesar de “haber atravesado momentos difíciles y dolorosos”, que paradójicamente desembocaron en la concesión, el 27 de octubre de 1965, de la medalla al Mérito en el Trabajo. Una vez muerto.

Ficha técnica:

  • Crónicas del Segovia Viejo
  • Carlos Martín Crespo
  • Imprenta Comercial
  • Segovia, 1952