Benditas bibliotecas

Hoy es 24 de octubre y por ende el Día de las Bibliotecas. Es un día para celebrar, para felicitar a los lectores y a las bibliotecarias de nuestro municipio: felicidades, Graci; felicidades, Marisa; felicidades responsables del Bibliobús nº3. Felicidades y gracias, porque sin vosotras nuestra vida lectora no sería igual. Porque tener una tarjeta de la Red de Bibliotecas de Castilla y León es tener al alcance de la mano todas las bibliotecas de la red, una enorme biblioteca digital, una plataforma de cine, series, documentales y programas de televisión,acceso gratuito a internet… ¡Y hasta clubes de lectura y muchas otras actividades!

Pero incluso todo esto nos sabe poco, los que necesitamos los libros para vivir queremos más. Queremos más bibliotecas que estén abiertas durante más tiempo y sean más grandes; y más libros, cómics, películas y revistas. Queremos salas mayores para los más pequeños, los niños y los adolescentes para que cada cual pueda acercarse tranquilamente a la lectura y al conocimiento. Queremos salas de estudio, pero también de lectura con sillones y asientos cómodos donde dejarnos llevar por las historias. Queremos espacios donde apetezca estar -sobre todo cuando no se puede estar fuera- y poder encontrarnos con otras lectoras y lectores. Porque la lectura siempre acompaña y además nos acerca a los que anduvieron por la tierra antes que nosotros, a los seres de ficción que nos conducen a nosotros mismos y, por supuesto, a nuestros semejantes.

Si nos paramos a pensarlo, las bibliotecas son lugares de libertad y equidad: nos hacen personas y en ellas todos somos iguales

Las bibliotecas -y especialmente las públicas- son uno de los mejores hallazgos del ser humano: un lugar donde quien quiera puede encontrar conocimiento en toda su amplitud, independientemente de quién sea, a qué se dedique, cuál sea su posición económico o social, su sexo o su raza. Porque si nos paramos a pensarlo, las bibliotecas son lugares de libertad y equidad: nos hacen personas y en ellas todos somos iguales… Qué hermosura de mundo si existieran más bibliotecas.