Fermín de los Reyes Gómez – Bastante razonable

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Los graves incidentes ocurridos en Barcelona el pasado lunes han sido considerados por la Vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo (PSOE), en declaraciones del martes, como “bastante razonables” en cuanto al funcionamiento democrático. Por si acaso la ilustre ministra y yo no hablamos el mismo idioma, me apresuro a consultar el diccionario de la RAE y veo que en la primera acepción aparece como “adecuado, conforme a razón” y la segunda “proporcionado o no exagerado”. Así pues, según la vicepresidenta, el delictivo comportamiento de miles de ciudadanos, azuzados por el gobierno catalán por medio de plataformas o asociaciones fantasmas que recuerdan las diversas variantes batasunas, es bastante adecuado o proporcionado. Por si acaso la ínclita ministra y yo vivimos en distinto país, repaso lo ocurrido el lunes y compruebo, en primer lugar, que las “manifestaciones” son ilegales, que se han cortado importantes carreteras impidiendo la circulación a miles de ciudadanos, que se han asaltado estaciones de tren cortando el tráfico ferroviario y, para colmo, se ha tomado el aeropuerto impidiendo el tránsito de viajeros, el acceso al trabajo de sus trabajadores y, por ende, consiguiendo la anulación de más de un centenar de vuelos. Todo ello con la práctica connivencia de unas fuerzas de seguridad autonómicas más preocupadas de las órdenes políticas que de mantener el estado de derecho. Y, por supuesto, con el impulso de las autoridades regionales que, en teoría, representan al gobierno español. Por un momento pensé que se habían colado las noticias de Ecuador, pero no, todo ha sido aquí, en España, en la avanzadísima y cosmopolita Barcelona, territorio de libertades y de normalidad democrática.

¿Cree alguien en su sano juicio que estos hechos, y los que no conocemos, son razonables? ¿En qué país y en qué contexto esta reacción a la sentencia de un alto tribunal es adecuada? Entiendo, que no comparto, que parte de una sociedad, enferma por la manipulación de décadas, justifique estos hechos delictivos y piense que es una respuesta razonable a una supuesta agresión. Pero que una vicepresidenta del gobierno de España, de un partido, el PSOE, votado por millones de ciudadanos, minimice y prácticamente justifique estos gravísimos hechos, con la connivencia del resto del gobierno y de los dirigentes socialistas, me parece todavía más abyecto. No son hechos puntuales, recuerdo que millones de catalanes no nacionalistas están sufriendo, la mayoría en silencio, la ominosa opresión de un nacionalismo avalado y subvencionado por los sucesivos gobiernos españoles. Por desgracia estamos acostumbrados al incumplimiento sistemático de la ley, a que sea casi imposible ir a una escuela en español, a la persecución del disidente, al señalamiento de los “enemigos”, al asalto de sedes de partidos políticos (siempre los mismos), a la quema de banderas, a esa opresión propia de un estado nacionalsocialista, a la agresión a gente por llevar la bandera de España y un largo etcétera. Y todo ello con unos recursos públicos que pagamos el resto de los españoles, tanto con el gobierno socialista como con ese PP de Rajoy, Sáenz de Santamaría y sus muñecos.

No me olvido de la imagen de una señora, María, que por llevar una bandera de España, grave “delito” allí y muchas veces aquí, es agredida por un salvaje nacionalista, valga la redundancia, algo que también debe de ser, para la ministra, bastante razonable. Estoy esperando la furibunda respuesta airada de esas feministas por la agresión a una mujer. ¿Mujer? No, perdón, que es de Vox y no nacionalista, la condición de mujer queda relegada a un segundo plano por la de facha. ¿Se imagina alguien si hubiera sucedido al revés? No hace falta ser un gran analista para ver el linchamiento mediático de quienes, entonces sí, se habrían sentido agredidos por tamaña bestia fascista.

No he oído todavía a nadie pedir la dimisión de esta vicepresidenta que por esta y por otras muchas razones tendría que estar fuera de un gobierno que nos representa a todos y que, en teoría, debería defender el estado de derecho y los valores democráticos, dentro de los cuales deben de estar, según la excelsa socialista y el PSOE (sus dirigentes la avalan con su silencio), asaltar aeropuertos, agredir a gente, cortar vías de tren, insultar a las instituciones españolas y todo lo que hemos visto (y veremos). Luego, tras los altercados nocturnos, el gobierno constata que hay violencia, pero no actúa, no sea que… Claro, que siempre habrá un juez para ratificar que no ha habido violencia.

Este absoluto desprecio por el estado democrático y por quienes están padeciendo la opresión por querer ser españoles y tener los mismos derechos que los que vivimos en el resto de la nación, debería ser castigado en las urnas, pero me temo que con sacar a paseo la momia de Franco y apelar a que vienen las derechas, tendremos de nuevo a la distinguida intelectual en el gobierno. Mientras, los nacionalistas, de las peores derechas e izquierdas, seguirán campando a sus anchas.