Ángel González Pieras – El mareo de cifras

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Incluso quienes estamos acostumbrados a navegar entre cifras no podemos dejar de sentir cierto mareo a la hora de acercarnos a los índices de actividad económica. Y más si incluyen previsiones. No hay día en que los pronósticos no varíen. Me van a permitir, por lo tanto, que seleccione algunos que me parece que explican con rigor la situación actual y el posible porvenir, sabiendo de antemano que este dependerá en buena medida del comportamiento de los rebrotes tanto en julio como en agosto y septiembre.

El PIB español sufrió la mayor contracción intertrimestral de su historia en el primer trimestre del año, con una disminución del 5,2%, según el Informe anual del Banco de España. Quiere ello decir que acaso un par de semanas –las del confinamiento de marzo- sirvió no solo para romper la racha de crecimiento sostenido observada desde años atrás, sino también para sumergir la economía en una dura recesión. Tal fue la fuerza del parón en la oferta y de la consecuente caída de la demanda.

Dado que el confinamiento y las restricciones de movilidad han estado vigentes durante buena parte de los meses de abril, mayo y junio, las previsiones para este segundo trimestre incluyen un retroceso del PIB que puede situarse entre el 16 y el 20%. La caída, como se ve, es sustancial, por ello tiene su lógica que el mes de mayo registre una importante recuperación con respecto al precedente de abril, con un repunte, por ejemplo, del 14,7% de la actividad industrial, lejos, sin embargo, de los datos de la época pre Covid y con cifras interanuales que reflejan una contracción del 24,5%, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

¿Son estos los brotes verdes que veía la ministra Calviño? Posiblemente, no. A pesar de cierta activación del comercio y del sector servicios, el repunte podría llegar en el tercer trimestre con un crecimiento entre el 16,1 y el 19,3% sobre el anterior. Ello, claro está, siempre que no se generalicen las medidas de confinamiento por el rebrote de los contagios. Si todo va bien, en septiembre la economía española podría situarse en el 88,4%, teniendo en cuenta que la base cien sería la del cuarto trimestre del 2019. No obstante, y siguiendo estas proyecciones, hasta verano del 2022 España no recuperaría los niveles pre crisis.

Mientras tanto, hay que seguir reclamando que los ERTE no solo se prolonguen hasta diciembre, sino incluso después. Y que la necesaria reforma fiscal se posponga para cuando la situación económica se estabilice: no hay que penalizar el consumo cuando el ahorro de las familias ha pasado del 6,2% de la renta disponible al 11,2. El otoño va a ser difícil, ojalá no se anticipe al verano.