Ángel Galindo García – Devoción popular a la Fuencisla

La razón de ser del fenómeno “Virgen de la Fuencisla” es la devoción de un pueblo hacia ella. En el catolicismo, el término “hiperdulía” designa el culto que se rinde a la Virgen María en razón de su eminente dignidad de ser Madre de Dios. La Virgen María, en el cristianismo, no es considerada como una diosa.

Esta devoción ha creado en Segovia un fenómeno singular que va mas allá de la pura devoción cristiana. Se ha añadido la consideración histórica de las tradiciones que existen en torno a la Fuencisla y al lugar donde se visita su imagen, se incluye el ámbito social del movimiento de masas e incluso se añade la consideración contemplativa de la belleza de la Alameda y de las Peñas grajeras que cobijan su imagen.

Todo ello unido a que las personas, que manifiestan esta devoción,representan un grupo numeroso perteneciente a una Institución social y religiosa que se llama Iglesia,y hace que las autoridades sociales tengan la obligación de respetar o promoverla en favor del equilibrio y el bienestar social y como deber de regular la vida ciudadana.

Podemos decir, por tanto, que la devoción a la Virgen de la Fuencisla es personal pero por ello mismo tiene una dimensión social. Ambas dimensiones son necesarias para la continuidad de este culto. La razón de fondo radica en que esta devoción saca a la luz la “identidad” de un grupo social segoviano amplio, es decir, a la sociedad segoviana le faltaría algo significativo si desapareciera esta devoción.

En este sentido las sociedades y poblaciones no existen sin signos de identidad. Así, pensando en la Granja de san Ildefonso, vienen a nuestra memoria las fuentes, el palacio y la fábrica de vidrio; si se trata de Cuellar recordamos, los toros, los pinares, el santuario del Henar y la tradición medieval y comunera; en Segovia no podemos olvidar a la Fuencisla. Ella es signo de identidad de Segovia que incluye creyentes y no creyentes.

Y esto, porque las tradiciones religiosas en torno a la Virgen de la Fuencisla pertenecen a la llamada religiosidad popular. Esta es una manera de expresar la identidad de un pueblo, que se halla vinculada a la fe cristiana. Junto a esto, las diversas manifestaciones de la piedad popular sirven para expresar el “alma” de un pueblo. Todas ellas generan sentimientos de pertenencia, de identidad y de cohesión.

Entre las características de la religiosidad popular hay que tener presente estas connotaciones: la mezcla confusa entre religión y sociedad, la importancia de los símbolos, el papel de los ritos y ceremonias, el individualismo religioso, la folklorización de la religión, así como la presencia de los diversos entes sociales.

Pero en el caso de la devoción a la Virgen de la Fuencisla, esta religiosidad va mas allá de “lo popular”. La religiosidad es una dimensión profunda de la persona, por la cual siente la necesidad de encontrarse con lo sagrado, en este caso, con María.

La piedad popular es la forma de vivir la religión que tienen las personas sencillas que caracteriza a la devoción a la Virgen de la Fuencisla. Las diferencias entre ambas (religiosidad y piedad) son esencialmente dos: la piedadpopular considera de la máxima importancia la relación cercana e intima con María, mientras que la religiosidad popular se centra en las prácticas rituales y en la forma de mantener una relación externa con las entidades sociales.

La piedad popular se refiere a diversas prácticas y expresiones católicas de culto privado (personal o comunitario) prestado aDios, a los Santos y a la Virgen María.Este tipo de culto católico se fue desarrollando a lo largo de los tiempos, al margen de la Iglesia oficial, por eso está muchas veces asociado al llamado catolicismo popular. Más concretamente, la piedad popular es el resultado de la fe y de la cultura de un pueblo o grupo social.

En todo caso, en la ciudad de Segovia, la unión de piedad y religiosidad popular en torno a la Virgen de la Fuencisla contribuye a la unidad del pueblo segoviano y a potenciar el entusiasmo y la esperanza futura bajo la devoción religiosa en torno a acontecimientos que definen la identidad de un pueblo.