Alfredo Matesanz.
Alfredo Matesanz.

Alfredo Matesanz, perdemos a la voz amigaVarias generaciones de segovianos han identificado a Alfredo Matesanz como uno más de la familia. Ayer mismo una compañera me confesaba que la voz de Alfredo la había acompañado durante toda su infancia y adolescencia ya que era también el periodista favorito de sus padres.

A través de Radio Segovia, su voz cálida y firme transmitía credibilidad. Los escuchantes creían tener la certeza de que Alfredo nunca iba a transmitir una información que no hubiera sido convenientemente contrastada. Cuando un profesional del periodismo es capaz de avalar con su sola presencia, ante el micrófono o ante las cámaras, la fiabilidad de una información, se produce un efecto ideal de comunicación: “quiero escucharte porque creo en lo que me vas a decir y sé que no me vas a mentir”. Esa era la reacción que el oyente tenía ante una noticia transmitida por él.

Alfredo Matesanz respondía al perfil de un periodista hecho a sí mismo y fraguado en el día a día de la profesión. Hace 50 años que las primeras facultades de Ciencias de la Información se fundaron y muchos profesionales han aprendido en ellas y en centros de prestigio como el Instituto de Radiotelevisión, esto nos ayuda a reconocer aún más el mérito de los profesionales que se formaron de manera autodidacta. Alfredo lo fue y además avaló su forma de ejercer la profesión con la imagen de una persona sin dobleces.

Su generosidad le llevó a poner su imagen y su voz a disposición de las asociaciones e instituciones que reclamaron su presencia

Su generosidad le llevó a poner su imagen y su voz a disposición de las asociaciones e instituciones que reclamaron su presencia en infinidad de causas de interés social. Llegó a ser Presidente de la Asociación de la Prensa segoviana. Fue también durante muchos años el presentador de los premios Cirilo Rodríguez, más conocidos como los ‘cirilos’, los premios que han obtenido el mayor reconocimiento de los periodistas españoles al ser un galardón concedido por los propios profesionales del periodismo.

Tuvimos ocasión de verle actuar recientemente en la ceremonia de entrega de la IV Edición del Premio de Valores Democráticos, hace menos de un mes, en el teatro Juan Bravo, sin que pudiera deducirse la gravedad de su estado. Con la misma presencia reposada, con su voz envolvente e idéntica solvencia, allí le vimos dando la palabra al Presidente de la Fundación Valsaín, Álvaro Gil Robles y a cada uno de los promotores del premio. Fuimos testigos de nuevo de su estilo cercano a la hora de entrevistar. En ese caso haciendo una fantástica labor de aliño para poder extraer algunas palabras de los adolescentes más azorados que habían sido premiados por sus vídeos. Y es que Alfredo trataba con la misma delicadeza a un premiado con el Princesa de Asturias que a un escolar vergonzoso.

Por todas estas razones y por muchas más, la muerte de Alfredo Matesanz representa una pérdida para toda Segovia. Aprovecho esta oportunidad para transmitir el pésame de la Universidad de Valladolid y, especialmente de toda la Comunidad de este Campus María Zambrano de Segovia, y un abrazo a toda la familia, a su mujer e hijos y a todas las personas allegadas.

Y es que, Alfredo Matesanz ha sido siempre una voz amiga, percibido por quienes le admiramos, como el propio Antonio Machado se autodefinió, en el buen sentido de la palabra, ‘bueno’.


(*)  Vicerrector del Campus María Zambrano de la Universidad de Valladolid