Más que ajedrez | Alekhine, Euwe y un gato

Tras vencer a Capablanca, Alekhine defendió su título contra Bojoljubow en 2 ocasiones. En 1935, en Holanda se vio cara a cara contra Max Euwe, ya había jugado con él en la década de 1920 y, pese a los prometedores inicios del ruso, el torneo lo ganó el holandés por 9 victorias, 8 derrotas y 13 tablas.

El Alekhine que se enfrentó a Euwe ya no era el campeón de Buenos Aires. Su vida se precipitaba hacia el alcohol. Dilapidó su dinero y dejó de entrenar. El juego quedaba oscurecido en los vapores etílicos perdiendo táctica, combinación y serenidad en las posiciones y en los finales brillantes.

En 2 años dejó la bebida y volvió a retar a Euwe en 1937 recuperando el título en un match jugado en los Países Bajos, ganando por 15 puntos y medio y 6 victorias. Alekhine jugaba contra Euwe acompañado de su gato Chess, lo que le facilitó el juego, su oponente era alérgico a los felinos y Chess jugó varias partidas paseando por el tablero. Eso sí, como buen jugador, no tocó ninguna pieza que no fuera a ser movida.

La 2ª Guerra Mundial truncó su vida. Sus críticas hacia la URSS y su presencia en París le llevaron a sobrevivir en la Francia ocupada jugando torneos en los países del Eje y en la península Ibérica. Fue acusado de antisemita por su relación con Hans Frank y por ciertos artículos que él siempre negó haber escrito, rompió toda relación con los nazis tras la ejecución del ajedrecista David Przepiorke.

En 1943 visitó España y jugó simultáneas y torneos locales hasta 1945. Pasó por Gijón, coincidiendo con un niño prodigio, Arturo Pomar, por Zaragoza y Almería, e intercambió correspondencia con el ajedrecista zaragozano Ramón Rey Ardid con quien jugó en 1944. Sin embargo, rechazado por todos, se sumió de nuevo en la bebida, instalándose en Estoril, Portugal, donde murió en 1946.

La muerte de Alkhine, tras haber acordado un nuevo campeonato mundial, es un capítulo muy intrigante y lo veremos la próxima semana.