Agustín García Matilla – Las razones por las que no ha existido un Grado de Enfermería en Segovia

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Las enfermeras forman parte de un colectivo tradicionalmente maltratado. La dura pandemia del COVID-19 ha vuelto a poner de manifiesto cómo estas profesionales realizan una labor socialmente imprescindible y, como luego veremos, hasta este período de pandemia su reconocimiento no ha sido el que merecían.

La tragedia producida por la Covid-19, nos ha impulsado a salir a aplaudir a los balcones a nuestros sanitarios. Sin embargo, en estos últimos años, paradójicamente, no hemos hecho nada para impedir el deterioro de nuestro sistema de salud. Sólo las denominadas “mareas blancas” han denunciado con tenacidad ese progresivo deterioro del sistema. Alguien estará pensando que no se debe “politizar” el tema, pero me estoy limitando a subrayar un hecho objetivo e indiscutible que debería ser subsanado por nuestros representantes políticos. De eso debería tratar la POLÍTICA, efectivamente, en su sentido originario la palabra política es sinónimo de búsqueda del bien de la polis, de la ciudad, de toda la ciudadanía, significa la búsqueda del bien común para toda la sociedad. Ojalá en Segovia se consiga lo que en la política nacional no se está produciendo.

La sensibilidad social existente en este periodo de pandemia vuelve a reactivar preguntas que parecen querer responsabilizar a instituciones concretas de por qué no tiene Segovia un Grado de Enfermería en su Campus Público. Mucho antes de que yo llegara a Segovia, hace ya 13 años, existía en esta ciudad una escuela de enfermería. Según me han contado nadie impidió el cierre a pesar del descontento manifestado por la población. Lo sorprendente es que nadie impidiera ese cierre a pesar del gran interés que había entre los jóvenes por esos estudios. Al desaparecer la escuela de enfermería solo quedaron los estudios de grado medio de auxiliar de enfermería y de auxiliar de farmacia, en el Instituto de Formacion Profesional Ezequiel González. Esos estudios se imparten en la actualidad en el Ciclo Formativo de Atención Socio Sanitaria, en el centro integrado de FP de Nueva Segovia. Sé también que algunos alumnos que querían estudiar enfermería y no podían entrar en Valladolid, para no perder un año, se apuntaban al Ciclo y luego se trasladaban a la escuela Universitaria de enfermería de Ávila, centro adscrito a la Universidad de Salamanca. Desde mi llegada a Segovia, hace ya trece años, he hecho una inmersión en la vida de esta ciudad y he vivido en ella desde el primer día.

Lo primero que hay que aclarar es que no es la Universidad de Valladolid la responsable de haber clausurado los estudios universitarios de enfermería. La pregunta de si puede en las actuales circunstancias inaugurar la UVa unos estudios de enfermería, es lícita, y la respuesta desde hace años ha sido siempre la misma: en las actuales circunstancias, incorporar Enfermería al Campus María Zambrano de la UVa en Segovia, no es viable. No es viable, debido a la gran inversión requerida y a la endeble estructura hospitalaria de esta ciudad, al carácter eminentemente práctico de esta formación y a las dificultades que encuentran las enfermeras para poder compatibilizar su actividad profesional con la docencia y la investigación. Si cambiaran estas circunstancias, la UVa sería la primera en apostar por el Grado de Enfermería en este Campus.

Sin embargo, la Universidad ha sido citada en las informaciones publicadas con juicios de valor desafortunados: “Lo que tenía que hacer la Universidad es responder a las demandas del mercado y que no imperen otro tipo de razones” (El Adelantado de Segovia del 27 de junio en su página 5, Pedro Palomo, Presidente de la Cámara de Comercio).

Quiero que este artículo sirva para presentar los argumentos que justifican el que nuestra universidad no pueda implantar estos estudios en las actuales circunstancias. Existen alrededor de 50 centros en España en los que se imparten estudios de Enfermería de muy variada calidad. La UVa cuenta ya con estudios de enfermería en tres Campus: Palencia, Soria y Valladolid, con 250 nuevos estudiantes cada año.

Pongamos el ejemplo de la Facultad de Enfermería, que imparte su docencia en la ciudad de Valladolid. Cada año se admiten 149 estudiantes, sobre unas 800 solicitudes recibidas. La nota media requerida supera en todos los cursos el 11, sobre 14 puntos posibles. Este carácter selectivo ha provocado el que durante muchos años, estudiantes de otros centros de nuestra Comunidad, no admitidos en la UVa, se vean obligados a cursar el primer año en otra provincia para luego pedir el traslado a la Facultad de Enfermería de Valladolid.

Enfermería de Valladolid llegó a tener hasta 200 solicitudes de traslado, de estudiantes que habían realizado primer curso en otros centros. Esto llevó a su equipo directivo a negar los traslados por falta de cupo. No sería necesario explicar que la UVa no puede permitirse abrir un solo centro que comience su docencia sin atender a los requerimientos básicos de toda docencia universitaria. En otras provincias existen centros adscritos, dependientes de alguna diputación provincial, que han generado muchísimos problemas.

En el caso de Valladolid, el hospital Clínico y el hospìtal Río Hortega, son dos grandes hospitales universitarios en los que los estudiantes de Medicina y de Enfermería realizan sus prácticas. En el caso de los estudios de Enfermería, de los 240 créditos que deben cursarse para obtener el título, los estudiantes realizan un total de 84 créditos prácticos en el hospital; lo que quiere decir que más de la tercera parte del Grado se realiza en los hospitales universitarios. Imaginemos lo que esto representaría en una ciudad con un único hospital de referencia, el Hospital General de Segovia –que a pesar de la excelente labor de sus profesionales, ha bajado recientemente una categoría- . Aunque tuviera la voluntad de convertirse en hospital universitario, esto es algo que no se puede improvisar. Tampoco hay tradición en Segovia de que se hayan impartido nunca otros estudios como los de Medicina.

En el caso de Valladolid, la existencia de una Facultad de Medicina de prestigio, sirvió para dotar de una plantilla inicial a los estudios de Enfermería. La existencia de ese profesorado estable, sirvió de base para una posterior progresiva incorporación de profesores asociados, que fueron contratados para dotar al alumnado de una formación práctica estrechamente vinculada con el ejercicio profesional.

Titulaciones como la de enfermería en Valladolid cuentan con un gran prestigio pero las profesoras y profesores de esta titulación, se encuentran con inmensas dificultades para compatibilizar el ejercicio profesional con la labor docente e investigadora que se requiere en España. Tal y como está concebido en estos momentos el sistema universitario español, la labor docente no se valora como merecería y para hacer carrera universitaria, quien no tiene tiempo para publicar, ve claramente mermadas sus posibilidades de realizar carrera académica y asentarse en un puesto estable dentro de la universidad.

Esto crea un efecto de “pescadilla que se muerde la cola”. No se puede asentar una plantilla docente estable porque la Universidad actual exige unas condiciones en las que la labor docente siempre sale penalizada. Esto facilita que muchos centros privados no alcancen el mismo nivel de calidad. Razón de más para que la UVa no haya querido lanzar unos estudios sin los mimbres básicos para abordar con rigor esa empresa.

Por otra parte una facultad de enfermería que se precie siempre tendrá que estar compuesta por un porcentaje suficiente de profesoras y profesoras, enfermeras. La Escuela de Enfermería de la UVa en Valladolid, comparte edificio con la Facultad de Medicina. Muchos profesores de Medicina imparten docencia en Enfermería y la Escuela mantiene un alto nivel de exigencia, como ya hemos visto, con una nota elevada media que hace muy selectivo el acceso a estos estudios. El profesorado de Medicina y de Enfermería se haya al límite máximo de su carga docente, lo que impediría, como sucede en otras titulaciones, que profesores de estos centros se desplazaran a Segovia a impartir docencia. La Junta de Castilla y León ha recomendado desde hace más de una década que las universidades de esta Comunidad Autónoma eviten repetir estudios en diferentes Campus de una misma universidad y si es posible, eviten hacerlo dentro de la Comunidad.

Volvemos al principio. Cuando se comenta alegremente que las enfermeras no tienen problemas de paro, lo que no se dice es que muchas de ellas llegan a permanecer en situaciones de interinidad durante 30 años y que algunas son contratadas por semanas e incluso por días. Tampoco se dice que un alto porcentaje se ve obligado a irse a trabajar al extranjero, preferentemente Reino Unido y también a países nórdicos, al recibir ofertas en Noruega o Suecia por sueldos que están en torno a los 3.000 euros mensuales incluyendo vivienda. Las enfermeras siguen estando en una situación de precariedad en nuestro país y esto nos debe preocupar tanto o más que la necesidad de crear centros de calidad suficientemente dotados.

El Campus María Zambrano de la UVa en Segovia es un motor de actividad educativa y cultural que siempre ha sido sensible a todas las iniciativas. Aceptamos todas las críticas, pero no siempre la ciudad y los representantes de sus instituciones valoran con justicia y equidad la función que cumplimos. Si se nos vuelve a hacer la pregunta: ¿Sería factible implantar estudios de Enfermería en Segovia? La respuesta vuelve a ser la misma: actualmente no. Sin embargo, hoy mismo, en conversación con el Delegado Territorial de la Junta de Castilla y León en Segovia, José Mazarías, hemos acordado que nos reuniremos en el más breve plazo con el Rector de la Universidad de Valladolid, Antonio Largo, con el fin de ponernos a trabajar de forma inmediata para buscar soluciones. En los dos años que llevo como Vicerrector del Campus María Zambrano, ningún representante de partidos políticos nos ha pedido reunirnos para tratar este tema. Ojalá, esta vez, todos tengan claro las condiciones exigibles para implantar unos estudios que cuenten con la necesaria dotación, recursos de calidad, presupuesto adecuado y plantilla suficiente.

Vicerrector del Campus María Zambrano de la UVa en Segovia.