Acoso empresarial

Comienza a ser insoportable el acoso comercial al que nos someten a los españoles las empresas que han obtenido nuestro número de teléfono. Incluso a mis amigos, por si acaso, antes de llamarles por teléfono, les envío un whatsapp para advertirles, por si están con algún otro asunto. La mayoría me llaman ellos mismos o contestan al mensaje, diciendo que, en cuanto solucionen el engorro del momento, me llamarán. Son personas entre las que nos tenemos confianza, nos conocemos desde hace tiempo, pero nos respetamos, y no usamos la circunstancia de tener su núnero de teléfono como un derecho de intrtomisión a cualquier hora del día.

Pues bien, presidentes del consejo de Administración, consejeros-delegados y directores generales de aparentes respetables empresas pagan por tener acceso a nuestro número de teléfono, y contratan a unos modestos esclavos laborales para que reciban los improperios, las quejas, las advertencias y las rebeldes respuestas que deberían recibir los altos ejecutivos. Y, repito, lo de aparentes respetables empresas, porque cualquier empresa deja de ser respetable si no respeta el derecho a la intimidad de sus conciudadanos. Es peor que una falta de educación: es el ejercicio de de un derecho de pernada medieval grosero y repugnante.

¿Le gustaría al director general de la irrespetuosa empresa que yo, poseyendo su teléfono particular, le llamara cuando me apeteciera, y le contara mis habilidades, o que tengo un apartamento para vender, a ver si le interesa? ¿Y al presidente? ¿Y a todos los abusones del consejo de Administración de la abusona empresa? Tienen a su disposición los medios tradicionales: prensa, radio, televisión y publicidad exterior. También han colonizado nuestro correo electrónico, pero lo del teléfono es acoso y probable delito por saltarse el artículo 18 de la Constitución Española. Cuidado, no vayan a pasar del derecho de pernada a cometer un delito. Y tendremos derecho a publicar los nombres de las empresas abusonas. En defensa propia de nuestra intimidad.