A metro y medio…

Carta del profesor Sergio Calleja

Jamás olvidaré el primer día de cole de este curso 20-21. Me inquietó el silencio en los patios. La emoción contenida. Me impactaron las filas perfectas a metro y medio. Las marcas y señales en los patios y pasillos. Los geles hidroalcohólicos en todas las aulas. Los profesores tomando la temperatura en la frente de todos los alumnos. Las clases milimétricamente ordenadas con pupitres separados a metro y medio. Las aulas que otros años fueron laboratorios o espacios distintos de aprendizaje convertidas en “nuevas aulas”. La sala covid preparada. Los protocolos sanitarios grabados a fuego en la mente y clavados en el alma.  La ilusión del primer día eclipsada por el temor y ocultada por la mascarilla. Sobraban motivos para saber que nos enfrentábamos a un curso diferente y desconocido para todos.

Los profesores llegamos agotados al final de este trimestre, los alumnos también. Cambiar programaciones cada semana para adaptarnos a nuevas situaciones, desaprender lo aprendido, aprender una nueva forma de relacionarnos en el aula, vivir cada semana con tanta intensidad, educar con el temor continuo de sentir que cualquier día nos podían cerrar al colegio para volver a la educación a distancia y sentir que cada día concluido era una meta y un auténtico logro, ha resultado ser tremendamente agotador. A metro y medio, siempre a metro y medio.

Pero lo hemos hecho bien. Profesores, alumnos y familias han demostrado que se pueden hacer bien las cosas y que el poder de la educación puede cambiar el mundo. Quien tenga ojos para ver, que vea. Quien tenga oídos para oír, que oiga. Quien quiera aprender a gestionar bien las cosas que se asome a la puerta de un colegio.

A metro y medio estamos escribiendo la historia de la educación en este curso 20-21. He aprendido que la distancia impide abrazos, pero no sentimientos.  He aprendido que a metro y medio se puede ser cercano, se pueden “curar heridas” y se puede levantar al que se cae. He aprendido a reconocerme vulnerable. He aprendido que a metro y medio se puede emocionar porque la palabra, la mirada y la pasión no saben de distancias. He aprendido que el miedo no te puede paralizar.  Una vez más esta pandemia me enseña que el ser humano es extraordinario, capaz de sentir muy lejos al que tiene cerca y capaz de sentir muy cerca al que está lejos. A metro y medio, alumnos y profesores, seguimos aprendiendo.

Jamás olvidaré el último día de colegio previo a la Navidad. El silencio que no es propio de estos días. La escasa decoración. La emoción contenida. Los gestos sencillos. Las felicitaciones a metro y medio sin besos ni abrazos. Siguen las marcas en patios y pasillos, sigue abierta el aula covid, singuen los geles hidroalcohólicos en cada una de las aulas solemnemente rellenados cada semana. Sigue el temor de pensar qué pasará después de Navidad.

El día 21 de diciembre, antes de las vacaciones, uno de mis alumnos se bajó la mascarilla durante dos segundos, no le reconocí. En ese momento sí me emocioné.

Queridos compañeros profesores, enhorabuena. Gracias. 


Sergio Calleja. Profesor de Filosofía