¿A cuento de qué viene esa Ley de Memoria Democrática?

Cuando las cifras estadísticas públicas más rigurosas estiman en más de 53.000 los fallecidos, por la deplorable gestión de la pandemia covid19 por parte del Gobierno, y los organismos internacionales ponen a España a la cola de las economías que más han acusado el golpe de la crisis, el ‘progresista’ Gobierno de España no ha tenido otra cosa mejor que aprobar un Anteproyecto de Ley presuntuosamente denominado como de ‘Memoria Democrática’. Se conoce que para ellos esa es la mayor prioridad del país y que con esa ocurrencia legislativa España va a superar sus problemas fundamentales.

No han reparado en que ya su predecesor en el fracaso gubernamental y blanqueador de la Dictadura chavista, Zapatero, aprobó la impresentable Ley de Memoria Histórica, que solamente sirvió para revivir el enfrentamiento entre españoles (que era lo que realmente pretendía a falta de proyecto viable para España), dado que el 15 de octubre de 1977 se había aprobado una Ley de Amnistía que incluía el indulto de todos los presos políticos, el retorno de los exiliados y la supresión de un amplio espectro de delitos cometidos antes del 15 de diciembre de 1976, fecha en que se ratificó mediante referéndum la Ley para la Reforma Política, que fue el pórtico de la Transición Democrática, culminada con la aprobación de la Constitución española actualmente vigente, y que hace innecesario ese retorno al rencor, revanchismo y guerracivilismo que el PSOE de Zapatero y de Sánchez, con las turbias contribuciones aún más extremistas del comunista Iglesias y de sus camaradas separatistas y bilduetarras, han aportado para mayor división y crispación de la sociedad española. Precisamente, en momentos de pandemia y de crisis socioeconómica profunda en los que se precisaría la unidad de todos, como dicen “de pico”, para practicar lo contrario.

Parece claro que los gobiernos izquierdistas, siempre que meten al país en un buen lío, dadas sus ineptitudes e incompetencias demostradas como administradores (y quien tenga dudas que mire cómo han dejado la economía y el paro del país Felipe González en marzo de 1996, Rodríguez Zapatero en noviembre de 2011 y cómo va la cosa con Pedro Sánchez y su socio comunista Iglesias en estos momentos, solo hay que consultar los datos oficiales del INE, SEPE, INSS, Eurostat, etcétera), recurren al ‘truco del almendruco’ de exhumar a Franco, sacar los crímenes del manido ‘fascismo’ (que sirve igual para un roto que para un descosido) y proteger presuntamente a las víctimas de hace ochenta años (de las víctimas de las checas, fusilamientos sin juicios del bando republicano, quema de iglesias y conventos, ni mu). Debe ser que el Gobierno ‘auto-progresista’ nos debe de tomar por tontos a los ciudadanos, que lo que queremos es vivir y, a ser posible tener empleos que nos lo permitan, para lo cual la economía española debería funcionar, lo que ellos son incapaces de garantizar.

Pero lo más preocupante es que esa innecesaria Ley, de la que curiosamente no se conoce el texto (solo el panegírico de la vicepresidenta Calvo Poyato), es que puede conculcar varios artículos de derechos y libertades fundamentales de la Constitución española vigente, como las libertades de opinión y expresión, el derecho de asociación y de manifestación, la libertad de cátedra, etc., lo que supone un retroceso y convierte a dicho engendro en una Ley MORDAZA antidemocrática, sectaria y guerracivilista. Por cierto, no se ha vuelto a oír a los socios del Gobierno izquierdista hablar de derogar la Ley de Seguridad Ciudadana que tildaron de ‘Ley Mordaza’; tal vez cuando se ve desde el Gobierno es una norma muy apetitosa para mantener a raya a adversarios y, atendiendo a la ley del embudo (tan practicada por la izquierda), ahora ya no les interesa derogarla. Las multas a quienes, en uso de sus libertades imprescindibles en toda Democracia que se precie, se salten los dogmas sobre la interpretación de la Historia o el aparato represor considere “actividades de exaltación y enaltecimiento” pueden oscilar entre 200 y 150.000 euros.

Otro aspecto inquietante de este lamentable Anteproyecto de Ley es el firme propósito de ‘adoctrinamiento’ de niños y jóvenes, inculcándoles el dogma de la “única verdad permitida” sobre la República, la Guerra Civil y la Dictadura, lo que no se corresponde con la etiqueta ‘democrática’ de su denominación. Se ponen al mismo nivel del denostado régimen franquista, que impuso en la formación de los niños una asignatura que se llamaba Formación del Espíritu Nacional, impartida por incondicionales del régimen.

Parece preocupante la ingente cantidad de recursos que pretenden destinar a una causa de hace casi un siglo, como la creación de una “Fiscalía de Sala para la investigación de los hechos producidos durante la Guerra Civil y la Dictadura” y el compromiso de asumir la búsqueda y exhumación de todas las personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la Dictadura. Es un despropósito que recientemente el Consejo de Ministros haya acordado conceder ayudas para la recuperación de la memoria democrática y las víctimas de la Guerra Civil por valor de 750.000 euros y, al mismo tiempo, los científicos del CSIC se vean obligados a lanzar un crowdfunding para investigar más de cien viejos compuestos con potencial para curar el Covid-19. Continúan con la deriva de despilfarros y asignaciones ‘ideológicas’ y ‘clientelares’ de los dineros públicos, y así España no va a ninguna parte.