74 años “De estudios segovianos”

A últimos de 1949 se inicia el reparto en la ciudad de una nueva revista de contenido cultural, literario y científico. Su título “Estudios Segovianos”, heredera de otra anterior de los mismos editores, que eran los entonces profesores de la Universidad Popular Segoviana, que era ya muy prestigiosa y que posteriormente acordaron sus promotores llamarla Academia de Historia y Arte de San Quirce (por el nombre de la ex iglesia adquirida por ellos) y finalmente con el título de Real, concedido por don Juan Carlos I. Así pues, la revista llega ya a sus 74 años de existencia con pleno protagonismo y prestigio, de la mano de sus primeros profesores y luego académicos que aportan excelentes trabajos y estudios sobre todo tipo de temas rigurosos y científicos para incorporar a la Historia de Segovia. Así se ha llegado ya al volumen 222, mediante revistas simples y números dobles.

En 1998 publicamos en este diario un suplemento especial dedicado a esta Real Academia, con fotografía de portada a plana de su sede. Los académicos de entonces, de los que afortunadamente viven varios, accedieron generosamente a mi solicitud de colaboración, aportando información sobre los trabajos diversos que se realizan en el centro.

Eran entonces académicos: Fernando Albertos Redondo, Ángel García Sanz, Manuel González Herrero, Mariano Grau Sanz, José María Martín Rodríguez, Carlos Muñoz de Pablos, Luis Felipe de Peñalosa, Francisco de Paula Rodríguez Martín, José Antonio Ruiz Hernando, Juan Manuel Santamaría, Hilario Sanz y Sanz, Manuela Villalpando y Alonso Zamora Canellada.

Para completar la información, se incluía la lista de todos cuántos figuraron como primeros profesores de la Universidad, y después los académicos de entonces en sus diversas categorías: de número, de mérito, supernumerarios y correspondientes.

La colección completa de “Estudios segovianos” representa en cualquier biblioteca particular o de Centros culturales un “archivo de oro” para la consulta y conocimiento de la Historia de Segovia en los múltiples contenidos, gracias a la diversidad de los mismos.

Paralelamente a la marcha de los sistemas técnicos, “Estudios Segovianos” se recogió primero en un folleto que contenía relación de los artículos y autores aparecidos en cada número y número del tomo en el que salía. Luego esta información pasó a un CD al aparecer estos medios informáticos. Y por fin, confirmando el adelanto de los tiempos, hoy todos los textos han sido digitalizados, por lo que ya se pueden consultar con la mayor facilidad.

Los investigadores tienen, pues, a su disposición un manantial de trabajo sobre nuestra población bajo la firma y responsabilidad de muy autorizados y reconocidos autores en cada especialidad.
Destaquemos que en el número uno se escribía: “La labor del nuevo Centro ( Academia) irá encaminada a la investigación histórica en todas sus formas, y procuraremos darla a conocer, a medida que nuestros medios lo permitan, con las correspondientes publicaciones, comenzando por la de esta revista que tiene su precedente en “Universidad y tierra”, editada por nosotros de 1934 a 1936, pero que al cambiar de orientación creemos que debe variar también de título por el de “Estudios Segovianos”, que por sí mismo indica su carácter.

Constará de diversos trabajos originales, de breves notas eruditas que puedan ser útiles a los estudiosos, de documentos de archivos y de publicación de textos antiguos, además de las secciones de bibliografía y de noticias referentes a los temas de este boletín.”

Este número de 618 páginas y también numerosas ilustraciones con fotografías y dibujos, dedica sus páginas centrales a la personalidad del Marqués de Lozoya, entonces ya prestigioso director de la Academia y que acababa de cumplir sus bodas de plata con el profesorado, por lo que fue fueron compañeros casi todos los colaboradores del señor Marqués en las Academias, la Universidad y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Abriendo dichas páginas aparece un dibujo de Don Juan realizado por José salas.