177 años de entrega a España y a los españoles

En página 10 de “El Adelantado” del pasado 14 de los corrientes se da noticia de un grande y modesto aniversario, “La Guardia Civil celebra su aniversario con un acto sencillo y pocos invitados en Segovia”. “La subdelegada recuerda que el índice de delitos cayó el año pasado un 4,3% en la provincia”.

Con la sobriedad habitual del Cuerpo y la sencillez que la pandemia impone, la Guardia Civil de Segovia celebró el 177 aniversario de su fundación. Fue un 13 de mayo de 1844, festividad mariana de la Virgen de Fátima, Señora que los protege y patronea en su advocación de “Pilarica”. Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II duque de Ahumada y marqués de Las Amarillas, que después sería su primer director general, creaba la “benemérita”, dependiente de Interior y Defensa, para “proteger eficazmente a personas y propiedades”.

Tan firmemente creyó el de Ahumada en sus hombres (ahora también mujeres, aunque no guardios ni civilas), que afirmó: “Servirán más y ofrecerán más garantías de orden cinco mil hombres buenos que quince mil, no malos, sino medianos que fueran”. Por ello en un artículo de su “cartilla” reza: “el honor es la principal divisa del guardia civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido, no se recobra jamás”.

Admirador de la más querida y respetada institución, a veces inmerecidamente marginada u olvidada, y agradecido a sus servicios, hoy, como sentida felicitación y modesto homenaje, escribo estas breves líneas a modo de álbum de su plausible actividad, sacrificio, entrega y servicio.

Resulta difícil comentar el último servicio de la “benemérita”, pues mientras se escribe o cuenta ya se están dando otros en cadena, en la montaña, en el mar, en cuevas, en la ciudad, en carretera o por los más diversos vericuetos…, mejor decimos “penúltimas” actuaciones.

Recientemente hemos disfrutado viendo en RTVE-2 el programa, ‘Rescate’, de ‘Dokumalia Producciones’, serie de trece capítulos, a la vez interesante para los aficionados a la montaña, y justo y necesario para dar a conocer la entrega, el sacrificio y la eficacia con que nuestro respetado, admirado y querido Instituto de la Guardia Civil, cumple, calladamente como lo dice su lema “El honor es mi divisa”, presentando los rescates, como casi siempre exponiendo sus propias vidas, por salvar las de los demás, o recuperar los cuerpos de quienes ya no pudieron rescatar con vida: un montañero fallecido al despeñarse en los riscos del Posets (Pirineo oscense), una barranquista tragada en una cueva de Sierra Guara (Huesca), que sí llegaron a salvar. Cada domingo, en documentales, que más parecen escenas de cine de aventuras, la Guardia Civil nos muestra, en diversos escenarios y siempre adversas condiciones, rescates de viajeros accidentados, deportistas lesionados, o familias, grupos o personas sorprendidos por accidentes o catástrofes de la naturaleza…

Por supuesto que estos reportajes, aunque parecen de series de aventura extrema o trailers de películas de acción, son el día a día de la benemérita, pero es que el goteo de servicios en condiciones extremas es continuo; el pasado invierno veíamos: 300 conductores rescatados de nieve y hielo que pasaron la Navidad en el vehículo, a los que apoyaron con alimento y bebida, medicinas y abrigo y hasta ayudando a empujar y poner en marcha los coches; rescate de familia de cinco personas, una de 6 años, en el Canal de Haya (Cantabria); cuatro excursionistas exhaustos sacados en helicóptero cerca de Arredondo, y dos horas más tarde, entre frío, nieve, hielo y viento, sacan a una señora, extraviada, con síntomas de hipotermia; en el Pico Mencilla cinco montañeros desorientados por ventisca y niebla, uno de ellos con hipotermia, montañero herido en el Risco de Los Claveles…Los medios de información nos hablan de su acción contra el vicio y el delito: droga, sexo, violencia, robos…, y así cada jornada.

Los espléndidos reportajes y el goteo de noticias nos dicen el por qué de ese sobrenombre de “benemérita” que le adjudicó el pueblo, la ciudadanía que se sabe segura por sus justos y necesarios servicios, siempre eficaces y abnegados, seguridad que en sus diversas secciones nos garantizan por tierra, agua y aire.

Los citados rescates de carretera y montaña fueron realizados por los sectores de Tráfico y SAER-GREIM, pero el Instituto nos garantiza íntegra seguridad con su perfecta organización en las agrupaciones de Reserva y Seguridad, SEPRONA, Policía Judicial, Servicio Fiscal, costas y fronteras, especialidad subacuática, especialidad cinecológica, Servicio aéreo, explosivos y defensa, equipos de mujer y menores…, que nos protegen y ayudan en todo lugar y situación.

Vemos que “benemérita”, merecedora de premio, de agradecimiento, de admiración, no es un más o menos sonoro epíteto, sino un reconocimiento de la ciudadanía, que el pueblo le puso en 1929, cuando ya tenía justificada su trayectoria y merecimiento.

Gracias, “benemérita”, gracias fuerzas del orden, por vuestra entrega y eficacia, siempre al servicio de España y los españoles; feliz aniversario y mi deseo de que próximas ediciones tengáis celebración festiva, siempre sobria a vuestro estilo, pero nunca exentas de brillantez y emoción.