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La incertidumbre se ha asentado en la sociedad; el hecho de ir dejando atrás tanta penuria vital, tanto desarriago de lo que parecía discurrir con normalidad, tanta ruptura interpersonal entre vecinos, pueblos y provincias, no nos deja indiferentes y la angustia continúa: las consecuencias del parón económico no augura nada bueno: el terrible “paro” azote constante de nuestra sociedad, conlleva situaciones que parecía que se habían refugiado en los libros de Historia: son ya muchos los ciudadanos que en España comienzan a padecer el hambre y el desamparo, y todo ello, bajo la dudosa tutela de una clase política que parece situarse en los años más duros de lo que se llamó, en el siglo pasado español, la “lucha de clases” que incita al odio y a la violencia. Y en medio de todo ello, nuestras poblaciones comienzan a despertar a un día a día que no tendrá las citas festivas de alegría y asueto: cuántos pueblos y ciudades de nuestro ámbito, verán pasar sin la natural concurrencia sus tradicionales Fiestas . En Cuéllar, parece difícil, por más empeño que se ponga por parte de Ayuntamiento, asociaciones y pueblo en general, que se puedan celebrar las Fiestas del Rosario, las de los Encierros que dicen que son los más Antiguos de España; no sería la primera vez, pero esperemos que sea la última…