Rubén Arnanz – Puede contener trazas políticas

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La gastronomía es históricamente un patrimonio universal enraizado a cada lugar a través del cual se generan emociones o sentimientos mediante su consumo o evocación. Un patrimonio de todos y para todos en la que tienen origen pequeñas y medianas empresas que generan una gran riqueza, además de ser un gran motor de empleo.

No conozco muchos sectores que involucren directamente a tantas Administraciones y el gran desconocimiento trascendente de la Gastronomía implicando directamente a Cultura, Turismo, Agricultura, Industria, Educación, Economía, Familias o Empleo por mencionar algunas.

En mi libro titulado Ancha es Castilla, una vez más trato de manifestar alguna pincelada acerca de que la Gastronomía debe formar parte de nuestra base educativa y formación primaria. Hay cuestiones que urgen, y lo primero siempre es antes. Y cuando tengamos ordenados todos nuestros principios, será el momento de tomar decisiones, pero lo que no podemos pretender es querer acceder a la despensa del Congreso sin tener si quiera nuestra propia despensa organizada.

Ante el grave riesgo de politizar todo, ¿tu pondrías tu oficio y saber hacer en manos de personas que lo desconocen por completo?

-¨La gastronomía española está de moda¨ anunciaba hace unos días la ministra de Industria, Comercio y Turismo entre otros absolutismos y lindezas, propios de no ver que la Gastronomía perdurará más allá de su cargo. No debiéramos engañarnos cuando a día de hoy la política no está comprometida con la gastronomía. Quizás debiéramos comenzar por llamar a las cosas por su nombre antes de disfrazar todo con sellos de ilusa garantía. Hasta la fecha han tratado de utilizarla para ganar visibilidad y oportunismo tapando las fechas vacías del calendario. Claro que, con cañitas, tapitas y jamoncito sin rascarnos el bolsillo se vive de otra manera.

Basar una Gastronomía plasmada en folletos, roll ups, carpas, stands de ferias, pseudo congresos o plataformas variopintas con el consiguiente despilfarro económico que ello conlleva transmite una visión bastante borrosa y confusa en la que por supuesto no se garantiza retorno de inversión alguno. Para llenar estómagos vacíos de triperos y demás público gastrosalvaje, se me ocurren muchas soluciones sin devaluar ni desprestigiar el trabajo de los que realmente nos dedicamos y nos vemos perjudicados por ello. Todo eso que llaman promoción sin tener un foco certero o un público objetivo, se llama pérdida de tiempo, categoría y economía. Ah, y la foto, que no falte la foto de rigor para mañana sus diarios de cabecera. Sabiendo de lo que hablamos… ¿Nadie se atreve a manifestarlo?

Intereses y conveniencias efímeras, o lo que es lo mismo pan para hoy y hambre para mañana, como en su día interesó la especulación con el ladrillo y mañana interesará otra cosa. Con todo esto, ya comprenderán porqué curiosamente las propuestas más deshonestas que he recibido siempre han venido de organismos políticos. Confío y seguiré poniendo todo de mi parte para que todo esto cambie por el bien común y por nuestra Gastronomía. Mucho más en conciencia.

-“Por cierto Rubén, si pudieras facilitarnos el teléfono de alguno de esos chefs famosos amigos tuyos para dar el pregón…”