Rubén Arnanz – ¿Choco adictos?

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Que en lo amargo está lo bueno y en lo dulce el veneno, pudiera tener cierta apariencia contradictoria, aunque todo lo placentero induce al exceso y el exceso nos lleva a la perdición. Existen muchas razones por las cuales se puede amar el chocolate, no como dulce sino como uno de los alimentos más completos y saludables que existen.

Un estudio reciente de la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada e independiente a industrias chocolateras, se pronunció rompiendo algunos mitos y leyendas. Se habló del chocolate, el cual ha sido acusado de provocar enfermedades como dolor de cabeza, acné y obesidad. Se ha dicho también que, en cierta medida, actúa como una droga porque engancha. Incluso casi todos tenemos algún conocido que se declara fan o choco-adicto.

Existe un gran público que disfruta de él y de cierta satisfacción derivada del gusto, pero sin un solo estudio que corrobore todas esas afirmaciones. Al contrario, cada vez son más las investigaciones que demuestran sus efectos placenteros y beneficios para la salud humana.

Diversos científicos se dividen a la hora de hallar una explicación a esas ansias y loas por comer chocolate o cualquier otro dulce que determinadas personas sienten, especialmente en ciertas horas del día. Pudiera ser que esa actitud forme parte de una necesidad creada por la industria bastante asimilada y digerida por la sociedad.

Por lo que actualmente, el chocolate no puede considerarse como una sustancia adictiva porque no hay una sola prueba que afirme esa conspiración.

Sin lo amargo, lo dulce no sería tan dulce. Mientras tanto, un gran porcentaje de la población que se auto considera adicta, fantasea con ese aglomerado creado por y para el gran consumo con un deficiente contenido de su principal protagonista, el cacao, donde abundan lecitina, azúcar refinado, aromas de vainilla, aceites de palma entre otros. Profundizando en el tema, ¿Qué porcentaje de la sociedad conoce el dulce amargor y las características melosas e incluso ácidas que componen los cacaos auténticos?

Esa es la otra cara de la misma fantasía creada para esos fantasiosos, que a posteriori afirman y sentencian que el chocolate engorda. Están demostradas las bondades del cacao puro, que directamente no engordan y si la bomba calórica que habitualmente lo engloba o procesa. ¿Las cosas claras y el chocolate espeso?

Una auténtica factoría de ficción gustativa creada por la industria muy similar al del café, donde el sutil amargo de los mejores granos es denostado por granos mediocres y torrefactos combinados con derivados lácteos y un par azucarillos.

Me gustaría recomendaros el libro ‘Casa Cacao’ de Jordi Roca con la colaboración de Ignacio Medina, todo un viaje a los orígenes del cacao donde tratan de impulsar el conocimiento y el comercio justo con proveedores locales de diferentes países, un gran trabajo previo a la apertura en Girona de su homónimo hotel-boutique donde el protagonista es el cacao.

Pudiera ser que, para disfrutar las bondades del chocolate, no sean necesarias tres tazas.