Rodrigo Jiménez Revuelta – El caldo de cultivo nacionalista

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Esta semana, el que escribe subía a tierras vascas a apoyar a Niko Gutiérrez, candidato de VOX por Bilbao y lo que sentí allí es difícil de explicar.

Después del lamentable ataque perpetrado la semana pasada por cientos de radicales en Sestao a la comitiva de VOX, los cachorros de Otegui, Urkullu e Iglesias nos estaban esperando en Ermua, donde mis compañeros Carlos Hugo Fernández-Roca Suárez, Cristina Esteban Calonje y yo acompañábamos a Niko Gutiérrez frente al Monumento a las víctimas de Eta realizada por el artista vasco Agustín Ibarrola. Los insultos y las amenazas que los violentos vertían sobre nosotros eran continuos, pero lo más llamativo era comprobar el odio impregnado en sus rostros, desencajados, como una jauría de chacales dispuestos a atacar a sus presas. Gracias al dispositivo realizado por la Ertzaintza no sufrimos ninguna agresión y todo quedó en insultos y amenazas como: “Hijos de puta, nazis, fascistas, os vamos a matar…” y así un largo etc.

Esta situación me hizo reflexionar y pensar cómo es posible que hayamos llegado hasta aquí, y haciendo un repaso de los últimos años de nuestra democracia me doy cuenta que el caldo de cultivo nacionalista tiene nombres y apellidos.

El primero de todos es José María Aznar que en el año 1996 pactaba con Arzalluz una ampliación del Concierto Económico vasco pasando a recaudar más impuestos, como el de las gasolinas y el alcohol, la transferencia al Gobierno Vasco en materia de formación continua, la devolución a los partidos políticos del patrimonio que se había incautado durante la Guerra Civil y el compromiso del Estatuto de Gernika.

Y con los catalanes firmaba el famoso pacto del Majestic que supuso la expulsión de la Guardia Civil de las carreteras de Cataluña a favor de los Mossos d´Esquadra, amplió la gestión en detrimento de la central, en ámbitos tan variados como justicia, educación, agricultura, farmacias, sanidad, empleo, puertos, medio ambiente, etc. Aznar también suprimió el servicio militar obligatorio y los gobernadores civiles a petición de Pujol. Después llegaría Zapatero que les entregó un Estatuto de Autonomía en Cataluña y el secesionismo aprovechó la ocasión y desbordó el marco constitucional en aspectos referidos a la Justicia y la Agencia Tributaria, así como otros concretos en relación a derechos básicos, como, por ejemplo, al libre uso de las lenguas oficiales en Cataluña.

Hasta llegar a Sánchez que ha regalado y entregado todo a cambio de sentarse en la Moncloa.

Y ahora tenemos a Feijóo en Galicia alimentando el nacionalismo excluyente e identitario como medida caudillista para mantener su reino de taifas como ocurre en el País Vasco y Cataluña y por eso también estamos sufriendo en VOX insultos y amenazas en nuestros actos en Galicia como en el País Vasco.

Sólo VOX puede parar esta sangría y deriva nacionalista que lleva años alimentándose a través de concesiones y prebendas por parte de intereses únicamente partidistas.
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(*) Diputado de VOX por Segovia.