Red ambientalista segoviana – España suspende en gestión de agua

39

Vivimos una crisis global del agua, donde la disponibilidad de esté bien común imprescindible para la vida, disminuye cada año. La sobreexplotación y la contaminación son los principales problemas, agudizados por el nuevo escenario de Cambio Climático.

España no cumple con la Directiva Marco del Agua, la norma europea que regula la gestión del agua. Así mismo tampoco atiende las advertencias del informe de Naciones Unidas sobre los recursos hídricos de 2018, ni El Programa Hidrológico de la Unesco. Dicha Directiva, así como los informes y programas internacionales, exige como objetivos la protección de los ecosistemas acuáticos, como garantía de futuro; pero nuestras administraciones continúan con políticas del siglo pasado, basadas en el reparto y la explotación del recurso.

La disponibilidad de agua ha disminuido de manera significativa en las últimas décadas, y las previsiones alertan de que continuará disminuyendo en los próximos años. Sin embargo, el consumo y las demandas siguen aumentado, poniendo en grave peligro nuestros ríos y acuíferos. La sobreexplotación y la contaminación afectan a la mayoría de los ecosistemas acuáticos, y por ello nuestro país es sancionado por la Comisión Europea, que exige que se cumplan los objetivos de buen estado cuantitativo y cualitativo de las masas de agua.

Urge adaptarse al nuevo escenario de Cambio Climático y reducir el consumo, especialmente en el sector agrario, responsable del 80% del gasto, correspondiendo el 20% restante al abastecimiento y la industria. La contaminación se origina en los lixiviados agrarios, además de los vertidos urbanos e industriales. Se debe corregir el consumo ilegal, tanto por no tener concesión, como por incumplir las condiciones, además de aplicar el principio de “Quien contamina paga”.

Aunque en los últimos años hemos mejorado en eficiencia, este ahorro lejos de mejorar el estado de nuestras masas de agua, se reinvierte en el proceso productivo, lo que impide una disminución real del consumo. El futuro pasa irremediablemente por el verdadero ahorro, una responsabilidad que recae en todos como sociedad cambiando nuestros hábitos y haciendo un uso correcto. Pero son las administraciones, empezando por las Confederaciones quienes tienen que adoptar un nuevo enfoque, abandonando las estrategias de oferta continua de agua, como si este fuese únicamente un recurso económico.

Hemos convertido al agua en un mero recurso productivo para satisfacer las demandas económicas, alegando un supuesto progreso, o crecimiento económico, que está quebrando la salud de nuestros ecosistemas acuáticos… y la nuestra. Necesitamos reconducir el modelo productivo, deshidratar la economía, especialmente en el sector agrario donde el consumo ha pasado el umbral de la sostenibilidad, y la sobreexplotación y la contaminación están poniendo en peligro el abastecimiento de numerosas zonas por exceso de nitratos, nitritos, arsénico, fósforo etc.

Las prioridades en el uso del agua, están fijadas por Ley: debe prevalecer el abastecimiento poblacional, seguido del uso agrario y en tercer lugar el industrial. El agua, aquel recurso destinado al abastecimiento poblacional, es un derecho humano, declarado por Naciones Unidas, y por ello debe ser el verdadero interés general por el que trabajen nuestras administraciones, en lugar de proyectos hidráulicos que solo buscan el beneficio privado, generando unas expectativas que luego no se cumplen.