Rafael Aznar – Cesquisa

La pandemia del Covid-19 ha movilizado a la comunidad sanitaria a plantearse su lucha en dos frentes: (a) La búsqueda de una vacuna como solución definitiva y, considerando los dilatados plazos involucrados en el hallazgo y aprobación de una vacuna; (b) arbitrar tratamientos con principios activos, bien ya existentes, o bien en fase avanzada de experimentación para otras aplicaciones terapéuticas, con el fin de tratar y paliar los efectos que a esta nueva enfermedad provoca en los pacientes.

Muchos de los casos graves de pacientes no necesariamente desarrollan una alta carga viral sino que su criticalidad se debe a otros factores como el síndrome de tormenta de citoquinas, esas pequeñas proteínas cruciales para el control del crecimiento y la actividad de otras células del sistema inmunitario. La sobre-reacción del sistema inmunitario en el caso del SARS-Cov-2 y otros virus puede provocar efectos indeseables como una rápida respuesta inflamatoria incontrolada (que puede provocar daños no solo pulmonares sino también renales, intestinales o coronarios), y una disfunción del sistema nervioso central que puede desarrollar en pacientes diversos grados de trastornos neurológicos.

Entre los muchos tratamientos que se han ensayado está el uso de los esteroides habiéndose obtenido resultados muy favorables con el uso de la dexametasona. La dexametasona es un corticoesteroide con muchos años de antigüedad y que se fabricaba en la factoría de CESQUISA en nuestra ciudad entre los años 1980 y hasta finales de 1991.

La fábrica estaba ubicada en la carretera de Madrona, en Perogordo, y contaba con más de cincuenta personas en plantilla.

El de CESQUISA fue un ambicioso proyecto para la producción exclusiva de esteroides, proyecto que se decidió desarrollar en Segovia porque la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia coparticipó el capital social de la compañía.

La compañía inició los trabajos experimentales para el desarrollo de los procesos en unas instalaciones alquiladas a un laboratorio farmacéutico en Madrid en 1978 simultaneando dichos trabajos de desarrollo de los primeros procesos con la construcción é implantación de la fábrica en Perogordo, instalaciones fabriles que se inauguraron en 1980.

De la larga secuencia de reacciones que supone la transformación desde la planta (bien diosgenina o bien hecogenina) hasta los corticoides finales, el proyecto adoptó la estrategia de fraccionar la secuencia y abordar primero el desarrollo y producción de los corticoides a partir de intermedios avanzados post-fermentación fácilmente disponibles en el mercado internacional (commodities).

CESQUISA desarrolló una amplia carta de síntesis completa de corticoides finales (alfaderivados, betaderivados, 9-fluorados, 6-fluorados, acetónidos…) a partir, fundamentalmente, de prednisolona.

Las oficinas centrales de la compañía estaban en Madrid donde radicaban la Dirección General, las finanzas, las ventas y la administración de personal.

El proyecto científico de CESQUISA se sustentó en un equipo multidisciplinar en las instalaciones de Perogordo compuesto por los departamentos de Investigación, Control de Calidad, Regulatory Compliance, Producción y Servicios, departamentos que configuraron equipos realmente valiosos que desarrollaron un proyecto muy interesante.

CESQUISA estaba aprobada por la FDA (Food and Drug Administration) y era inspeccionada periódicamente conforme a los requisitos de dicha organización. La aprobación por la FDA y las actualizaciones periódicas vía inspecciones eran garantía y requisitos “sine qua non” para la penetración comercial en los mercados internacionales.

La distribución de venta de los corticoides de CESQUISA era aproximadamente del 20% dedicado al consumo interno de nuestro país y el 80% a la exportación.

La Dexametasona era el producto estrella de la compañía y su venta se destinaba fundamentalmente al mercado de Oriente.

En la segunda mitad de la década de los 80”, CESQUISA fue comprada por Cepsa, compañía que también tenía en marcha un proyecto de esteroides y que permitiría la sinergia de ambos proyectos enfocados en distintos tramos de la secuencia de síntesis de los esteroides.

A finales de 1991 Cepsa decidió el cierre de CESQUISA y la cancelación del proyecto de esteroides.

Segovia y Cesquisa estuvieron involucradas en el desarrollo de un amplio y complejo proyecto de esteroides, una familia de compuestos químicos altamente especializados, sofisticados y selectivos.

Recordar con satisfacción que, algún tiempo después, el responsable del departamento de Control de Calidad con un socio, adquirieron los reactores y algún otro equipo de la fábrica de Perogordo y retomaron un proyecto de esteroides en una nueva fábrica instalada en el Parque Tecnológico de Boecillo.