Pedir limosna tras los barrotes de la cárcel

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Podría ser que la palabra “carchena” (1) no les llamara la atención. Incluso, por ir un poco más lejos, puede que la mayoría de los segovianos no la tengan ubicada. Cierto, también, que Carchena no es un término único para la muralla de la capital. También existe en Cuéllar y está situada junto a la iglesia de San Martín En ambos casos el nombre es idéntico: Torre Carchena o Torrecarchena.

En la ciudad de Segovia la referida torre, casa, vivienda…, era una parte del sistema de defensa. Se situaba el final de la que fue conocida como calle Saúco (ahora Obispo Gandásegui), que naciendo en la Casa de los Picos daba continuidad a la muralla hasta los últimos arcos del Acueducto, cerca ya de la Plaza de Avendaño. Así, nuestro Carlos de Lecea (2), deja reflejada la posición del lugar: “entre las puertas de San Martín y San Juan”.

La torre perteneció a Diego de Barros y con posterioridad a Francisco de Eraso, secretario, este último, del Emperador Carlos V.

Aquellos que describen con detalles del tema hacen referencia a dos sucedidos. El primero, cuando Torrecarchena acogió a los presos que estaban en la Cárcel Pública. Era el año 1549. Fecha en la que hubo un hundimiento en el edificio carcelario, cuya construcción se sitúa entre los siglos XII y XIII (?). Algunos historiadores describen que “se construyó sobre los cimientos de un Monasterio Cisterciense del siglo X” (3). Allí también estuvo San Briz.

Del actual aspecto de edificio tiene mucho que ver el trabajo realizado por Brizuela, siglo XVII, y las posteriores obras del XVIII. Si bien existen controversias al dejar constancia de su construcción. Así, Eduardo de Oliver-Copons (4) afirma que fue en el siglo XVI.

Es también Ruiz de Castro quien se refiere a un hundimiento anterior —año 1479— en la cárcel, que se encargó de reparar Mosén Diego de Valera, Corregidor de Segovia. Si bien tan solo estuvo en el puesto once meses, y “fue él quien preparó los cimientos de la cárcel que estaba arruinada” (5).

Al describir el suceso, Diego de Colmenares detalla (6): “En 1549 se hundió un pedazo de la cárcel pública que hirió y maltrató a muchos presos. Pidió la ciudad (Concejo) a D. Diego de Barros —defensor de la causa comunera—, sus casas que nombraban Torrescarchena. Cedida esta, los presos estuvieron en ella durante dos años”.

Sin duda que su estancia fue mucho mejor que la que tenían en el local de la c/Puerco (c/Real), que ocupaba —como actualmente—, toda una manzana. Tanta pobreza había en el lugar, que los presos encaramados en las ventanas sacaban la mano pidiendo limosna a las personas que por el lugar pasaban.

Se mantuvo como prisión hasta el año 1933.

Descrito a vuela pluma (7) el punto primero, el segundo tiene como “complemento” de la historia del lugar la iglesia/convento/colegio de los Jesuitas. Por no extender demasiado el tema, me acojo a lo escrito por Félix Gila Fidalgo (8): “Los Jesuitas, al establecerse en Segovia, escogieron sitio para su colegio dentro de la ciudad y en lugar más elevado, donde existía todavía (año 1549), la renombrada Torre Carchena…”. Similar comentario inserta Mariano Sáez (9).

Para el lugareño que no conozca —raro sería—, dónde se ubicaba la “zona” de los Jesuitas, sepan que es la actual iglesia del Seminario (antes iglesia de la Compañía de Jesús), así como dependencias del obispado, residencia sacerdotal… Entre ellas el Seminario Conciliar, que creara el obispo Alonso Marcos de Llanes Argüelles (1774-1763), después arzobispo de Sevilla.

Los Jesuitas llegaron a Segovia en febrero de 1559, si bien el templo no comenzó a construirse hasta 1577. Permanecieron a lo largo de 190 años. Hasta que Carlos III los expulsó de España.
La puerta Carchena, por su ruinoso estado, se derribó en 1903.
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(1) Nombre de origen latino. Significado: persona de carácter reposado y tranquilo.
(2) “Monografías Segovianas”, Año 1896, pág. 51.
(3) “Garci Ruiz de Castro I y II población de Segovia”, Ruiz Hernando, Dip. Prov. 1989.
(4) “El Alcázar de Segovia”, 1916. Pág. 33.
(5) Diego de Colmenares. “Historia de Segovia”, cap. XXXIV.
(6) “Ídem.”. Cap. XL, Pág. 507.
(7) Muy deprisa, a merced de la inspiración, sin detenerse a meditar (RAE).
(8) “Guía de Segovia”, año 1906, Pág. 147.
(9) “Las Calles de Segovia”, año 1916, Pág. 182.