Pablo Martín Cantalejo – Una lápida más…

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Pienso que estos momentos son muy adecuados para reclamar la reposición de una lápida cuyo texto ha sido borrado por el paso de los tiempos. Digo que parece ahora el momento dado que continuamente se vienen concediendo honores de todo tipo y colocándose lápidas y monolitos también de todo tipo, con discursos y demás etcéteras, en ocasiones con textos no alusivos a segovianos. Por ello me permito solicitar una lápida más, ahora sí, para un segoviano al que oficialmente se le tiene prácticamente ignorado, aunque Segovia le debe mucho en el sentido histórico, ya que Diego de Colmenares fue el autor de esa memorable obra titulada “Historia de la insigne Ciudad de Segovia”, con un contenido que abarca unas 1.200 páginas y cuya última edición fue promovida por la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, que acoge también en su seno al Instituto Diego de Colmenares, en el pasado año 1969. Ahora, la docta casa, con motivo de celebrar el centenario de su fundación (antes como Universidad Popular), prepara una nueva edición de la obra.

Pues, bien; el caso es que, repuesta en su momento la lápida en la nueva casa construida en la calle de Escuderos sobre el solar que ocupó el edificio en el que nació, por el contrario se tiene completamente abandonada, y de forma ilegible, la colocada en la fachada de la casa donde falleció el 29 de enero de 1651, situada en la hoy llamada plaza de Colmenares y frente a la ex iglesia de San Juan de los Caballeros, de la que fue capellán. Repito que el texto de la lápida es prácticamente ilegible, y bien se podía emplear alguna pequeña cantidad de esos “remanentes” que de vez en cuando “aparecen” en el Ayuntamiento para disponer la realización de otra nueva. No hace falta, por supuesto, ni discursos, ni cohetes ni banderas extrañas ni nada de eso, sino simplemente colocar un andamio, quitar la lápida actual y colocar la nueva. Así también podría “apuntarse” un tanto el equipo de gobierno aduciendo que “tampoco olvida” a los segovianos ilustres.

Claro que, como ahora los políticos están inmersos en pre-campaña, solo les interesará conseguir un voto más, dedicando sus preferencias a aquellos lugares de la ciudad y provincia en los que esperen lograr más apoyo. Es lógico, pero no justo, olvidar otras cuestiones que no les hagan tan populares (y no aludo a ningún partido ¿eh?).

Nuestro gran Colmenares nunca parece haber sido objeto de distinciones especiales, ni siquiera a título póstumo, por lo que, como es lógico, no aparece en las listas municipales de personas, organismos y entidades que engrosan las relaciones de medallas, títulos, etc.; listas que pueden encontrarse en la página web del Ayuntamiento. Por cierto que sus contenidos están divididos en dos secciones: Por un lado pueden verse los nombres de los adjudicatarios de alguna distinción que fue otorgada desde 1939 hasta la constitución de los ayuntamientos democráticos en 1979, y en otra relación, la de los galardonados a partir de 1979. Así parece que quiere darse a entender que cada corporación “cargue sobre sus espaldas” unas concesiones u otras. Su repaso es verdad que puede dar lugar a interpretaciones muy diversas, dado que según el momento político que se vivía, así eran los nombres de los “premiados”. Después de todo, es interesante historia local todo su contenido.

Resultado: En 38 años, desde el 17 de mayo de 1939 que se concedió la primera medalla de oro a la imagen de la Virgen de la Fuencisla, hasta el 23 de febrero de1977 que se otorgó la última, fueron concedidas 19 medallas de oro (en 2002 se anuló la de Francisco Franco), nueve de plata y una de bronce.

Con los nuevos ayuntamientos democráticos, en 13 años, desde el 25 de octubre de 1986 que se dio la de oro a Don Juan de Borbón, hasta la recientemente otorgada en el pasado mes de marzo, han sido concedidas ocho medallas de oro, cinco de plata y cinco de bronce. Dejo aparte las relaciones de otros honores y distinciones como hijo predilecto, hijo adoptivo, etc.