Pablo Martín Cantalejo – Otro centenario sin celebrar

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El pasado día 6 de este mes se conmemoraba el primer centenario de existencia del Centro Segoviano de Madrid. Su nacimiento, como relataba su actual presidente en este diario en la misma fecha, nació “en el altillo de un bar de la madrileña plaza de San Miguel”, pasando después a ocupar algunos otros lugares hasta llegar a la calle Mayor, donde estuvo bastantes años y donde era concurridísimo. Yo creo recordar haberlo visitado entonces en alguna ocasión, así como en su residencia posterior y actual en la calle de Alburquerque.

Toda la ilusión, todos los proyectos, todos los iniciales preparativos que se habían puesto en marcha tiempo atrás por parte del presidente y demás actuales directivos, para celebrar por todo lo alto la especial efemérides, se han venido abajo por las malditas circunstancias. No obstante, en la historia del Centro y en la misma Historia de Segovia la fecha quedará bien marcada para la posteridad.

Desde los años de ingreso en este diario he mantenido siempre un contacto muy directo con esta institución, y una excelente amistad con directivos que por ella fueron pasando. Me une, pues, este gran afecto hacia ellos y hacia el Centro porque me satisface también haber sido nombrado “socio de honor” hace pocos años (precisamente el primer socio de honor fue el director de este periódico, en 1922; entonces lo era don Rufino Cano, su fundador), además de ser poseedor de su “Premio Teófilo Hernando”.

Aunque lejanas, todavía es fácil recordar aquellas grandes celebraciones en nuestra ciudad del Día de Segovia, que entonces tenían lugar en la Plaza Mayor, pronunciándose los discursos de turno desde el balcón de las Casas Consistoriales. Llegaban a Segovia cientos de socios del Centro, que “desembarcaban” de las docenas de autobuses en la misma plaza, luciendo sus lacitos morados en las solapas y, después de asistir a los actos oficiales, se distribuían por toda la ciudad para abrazar a familiares, amigos y, por supuesto, visitar algunos bares típicos antes de comer en varios de los no muchos restaurantes existentes en aquella época.

Durante años, los directivos del Centro mantuvieron la costumbre de visitar, al menos dos veces al año, los centros asistenciales de nuestra ciudad para entregar los correspondientes donativos. Y era obligada, también, su visita a las primeras autoridades y, por supuesto, a Radio Segovia y a “El Adelantado”. El primer presidente con el que tuve contacto fue Albino Sanz y Sanz, natural de Cantalejo. Recuerdo al respecto una anécdota que, a la entrada a nuestra Redacción de los visitantes, protagonizaba el inolvidable y gran poeta y humorista Luis Martín G. Marcos. Su saludo al presidente era, invariablemente, éste: “Al pan…pan, y Al-bino…Sanz”.

La amistad estaba entonces con personajes como Gerardo Martín Sacristán, durante largos años efectivo secretario general, impulsor de la revista “Segovia, órgano del Centro Segoviano de Madrid” y autor de los textos de algunas zarzuelas de ambiente segoviano; recuerdo también a los amigos Clodoaldo Ballesteros, a Eusebio Astudillo, a Luis Gil Agüero, a Gregorio Hidalgo…todos grandes amantes de nuestra tierra y esforzados animadores del Centro.

Gerardo Martín se esforzaba en invitar a escritores de aquí a colaborar en la revista, en la que en aquellos años escribía ya el actual presidente, Antonio Horcajo, que desde sus primeros contactos con el Centro siempre ha sido un fiel y activo colaborador y un destacado promotor y difusor. Porque, una entidad como esta y en los años que estamos viviendo, necesita personas con un fuerte entusiasmo por la tierra y por ese pequeño receptáculo de ella que acoge a los segovianos residentes en Madrid y a los demás visitantes, trabajando en mantener nuestros valores característicos y luchando por la subsistencia de la entidad, en unos tiempos difíciles, pero es seguro que siempre surgirán segovianos allá residentes que no permitirán que la bandera de Segovia deje de ondear en la calle de Alburquerque.

Aunque materialmente no se haya podido celebrar el centenario, justo es que no olvidemos la existencia de este madrileño Centro Segoviano nacido en la capital de España en 1920.