Pablo Martín Cantalejo – La Nueva Segovia

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En realidad, lo es; el barrio de Nueva Segovia responde con su nombre a una gran ampliación de la ciudad, y que tiene realmente una estructura urbanística moderna.

Fue una respuesta muy oportuna, por parte de sus creadores, pensando en una expansión de la capital en terrenos paralelos a la carretera de Las Granja, y una continuación de algún intento anterior de ampliación del casco urbano. Lo digo porque allá por los años 50 del pasado siglo, claro está, un ingeniero de Obras Públicas proyectó una nueva barriada en terrenos de Las Lastras, bien concebidos sus edificios para que las máximas alturas no rebasaran las bellas perspectivas de la Sierra de Guadarrama que se contemplan desde la ciudad antigua. Pero la cosa no cuajó, y de ahí que nunca se perdiera la idea de la aparición de un nuevo barrio que sirviera de expansión. Lo que llevó, años después, creo recordar que sobre 1980, a levantar los primeros edificios de la Nueva Segovia, junto a la hoy llamada avenida de Gerardo Diego. Por cierto que, al decidir los posibles nombres de calles y plazas, se acordó en el Ayuntamiento de entonces que la mayoría se designaran con nombres de mujeres y hombres representativos en las letras españolas. Al tiempo que el alto y entonces solitario depósito destacaba su esbelta figura al lado opuesto de las primeras viviendas.

Desde aquellos momentos, el crecimiento del barrio ha sido rápido y constante… Si sus primeros edificios consisten en bloques de varios pisos, también se fueron levantando otros semejantes posteriormente, pero al tiempo se inició la construcción de varias filas de chalés adosados, con sus respectivos jardincitos y garajes, que se extienden por toda la superficie del barrio. Y como complemento, se supo trazar amplios espacios libres entre las edificaciones, convertidos unos en jardines y otros en zonas para estacionamiento de vehículos que, como es lógico, el parque de éstos ha ido aumentando en la barriada. Asimismo el trazado de calles se distingue por la amplitud de la mayoría de ellas en cuando a su anchura, todo lo cual contribuye a dar un aspecto moderno y actual al conjunto.

Tímidamente aparecieron los primeros comercios, pero la continua llegada de nuevos habitantes ha hecho que el número de ellos se haya ido incrementando paulatinamente, y ya se dispone hoy de tiendas de ofertas diversas, además de haberse instalado también algunas grandes superficies comerciales, cines y entidades bancarias. Pero no quedó ahí la cosa, pues después de la construcción del templo parroquial, fueron surgiendo centros como el Conservatorio de Música, colegios, el Centro Integrado de Formación Profesional, un hotel y más recientemente, el nuevo Parque de Bomberos, en cuyos aledaños está en construcción el nuevo Palacio de Justicia. Cerca del barrio están también la nueva Biblioteca Pública del Estado y las oficinas del Instituto Nacional de la Seguridad Social.

La Nueva Segovia es un barrio, hoy, de vida intensa protagonizada por su ya elevado número de habitantes, que disponen también de un servicio urbano de autobuses que recorre buena parte de la zona para facilitar el transporte de viajeros facilitado por buen número de puntos de parada.

Para completar los servicios y ofrecer más posibilidad de actividades, a lo largo de la calle de Dámaso Alonso se encuentran el pabellón deportivo y diversos campos de fútbol, algunos de hierba artificial.

Así pues, en una amplia área del extrarradio del núcleo antiguo tenemos, además del Nueva Segovia, el otro barrio más “joven”, el de la Comunidad de Ciudad y Tierra, y el de mayor antigüedad que es el de La Albuera, con su Ciudad Deportiva.

Mientras estos barrios van creciendo, al otro lado de la ciudad se van perdiendo habitantes, comercios y servicios públicos, ante una incomprensible pasividad de los servicios municipales, obligados a atender de manera equilibrada y justa las necesidades de “toda la ciudad”.