Pablo Martín Cantalejo – “Himno a la alegría”

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Pues, bien; aquí estamos, como todo el mundo, trabajando para ir acomodándonos a este nuevo sistema de vida que nos han impuesto las circunstancias, y tratando, cada uno, de fortalecer nuestra esperanza en una próxima salida del túnel para encontrar la Luz que era protagonista en las lecturas litúrgicas del último domingo.

Creo obligado que en el inicio de estas líneas envíe un testimonio de agradecimiento a todos los que mueven los medios informativos, y muy en especial al equipo de este periódico, unos veteranos y otros bisoños, que está haciendo posible que el diario aparezca todos los días en nuestros buzones o en el espacio que Internet ofrece también para su conocimiento a cuantos no manejen estas noticias en papel. Gracias, pues, porque conozco muy de cerca los sinsabores y apuros que un periodista pasa en situaciones como la presente o parecidas para poder prestar este gran servicio de la información a la sociedad.

Y hay otra realidad; que la situación presente está empujando a todos a desarrollar la imaginación para ir encontrando fórmulas y medios de que nuestra vida esté ocupada cada jornada, situación que en las familias puede contribuir a estrechar mucho más la colaboración entre todos y la disposición de echar la mano en cualquier momento.

De cara al exterior, bien se viene demostrando también la voluntad de todos; y nos esforzamos por asomar a los balcones y saludar al vecino (cosa que en nuestras vida normal no suele ser frecuente, por lo que algo más positivo vamos ganando), en tratar de animar mediante canciones en la ventana, o interpretaciones musicales, sin que falten los que prefieran hacer sus ejercicios físicos en el balcón por si alguien cercano quiere imitarles.

De puertas adentro, aparte los “deberes” profesionales y estudiantiles que siguen vigentes a través de los modernos medios de comunicación, se trabaja en tratar de ocupar los “espacios libres” con nuevas “obligaciones” o acogiéndose a una serie de posibles soluciones. Por supuesto, en jornadas como éstas ahí están, para ayudar de forma muy especial, la música y la lectura, que también sirven para distraer y evitar estar metidos todo el día escuchando noticias negativas, razón por la que ya algunas emisoras de radio frecuentan las noticias, entrevistas y reportajes sonoros sobre temas curiosos e instructivos. Seguro que mucha gente se anima también a rebuscar en sus armarios o archivos las fotografías que desde hace años permanecen olvidadas, pero que ahora nos pueden hacer reverdecer recuerdos y momentos muy gratos vividos en años pasados.

También se tendrán papeles amontonados por no haber tenido tiempo de archivarlos, y ahora será la ocasión, como asimismo de ir eliminando muchos de los guardados que ya están inservibles.

Asimismo el teléfono y el guasap pueden servir para tenernos constantemente comunicados con familiares y amigos, muchos de los cuales ya se afanan en enviarnos noticias e imágenes esperanzadoras y en ocasiones llenas de humor, que tanto nos hace falta en estos momentos difíciles. Y recuerdo al efecto las declaraciones, en una emisora de radio, de una señora de 98 años que vive sola, se arregla todos los días como si esperara visitas, hace su cama, limpia la casa, y eso a pesar de que su vista no es buena ni tampoco su oído. Pero no ha renunciado a sus costumbres habituales: solo a una, la de desayunar unas tostadas en el bar de enfrente, al que ahora no puede ir por estar cerrado. Su voz alegre es ejemplo para darnos ánimos a todos y para renovar nuestra esperanza de una próxima vuelta a las costumbres normales en cada jornada.

Buen sistema para entretener el tiempo sería la consulta al “Libro de estilo de la lengua española”, según la norma prehispánica, de la Real Academia Española. En él se incluyen también orientaciones actuales sobre “Aspectos concretos de la escritura digital”.

Finalmente, una recomendación: Escuchar de vez en cuando “Las Cuatro Estaciones” de Vivaldi (o algo parecido) y especialmente el “Himno a la Alegría” de la Novena Sinfonía del gran Beethoven.