Pablo Martín Cantalejo – Esos nuevos “presupuestos”…

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Durante un tiempo he estado hojeando (pasando las hojas, quiero decir, a la vez que echando el ojo a sus contenidos) un libro editado bastantes años atrás y titulado “Enciclopedia de los inventos”. Y, claro está, no he encontrado en ella nada referido al invento de esos “presupuestos participativos” municipales que ahora se tratan de poner de moda en esta ciudad, en esta sufrida y paciente ciudad. No caí al principio en que los inventos que se recogen en el libro son todos o muy originales, o muy efectivos, o muy realistas o muy bien calculados para que sean útiles a la sociedad. Leyendo el contenido de algunos de ellos queda uno asombrado de la portentosa imaginación de las personas que “los inventaron”.

Y ya convencido de la actualidad de los “presupuestos participativos”, pensando un poco sobre ellos se puede llegar a muchas conclusiones, que parece que no sirven como referente a los promotores, porque insisten en nuevas ediciones con la introducción de determinados cambios.

Pero, vamos a ver ¿cómo puede asombrar que este año hayan votado 1.328 personas frente a las 1.442 que lo hicieron el pasado año, teniendo en cuenta que el censo actual de nuestra población es de unos 59.200 habitantes? Me parece dato suficiente como para pensárselo bien y renunciar a “nuevas ediciones”, en las que creo que puede seguir todo igual que ahora, es decir, votando unas cuantas personas que en su mayoría pueden pensar que le quiten un molesto bolardo de delante de la puerta de su casa o que pongan en el jardín de enfrente una fuente donde en su parte inferior haya una cazoleta que recoja agua para que en ella puedan beber los canes. Los resultados se ven con claridad en las propuestas que han sido seleccionadas y, por cierto, sobre las que hace unos días, al pasar junto a la antes llamada cárcel vieja y ahora Casa de Lectura, me abordan un par de señoras, papel y bolígrafo en mano, para pedir mi voto. Les digo que vivo en la calle de Daoíz, tan abandonada por el Municipio como para que ahora yo me “anime” a votar cualquier cosa propuesta por el Ayuntamiento.

Pienso que en las Casas Consistoriales, el organigrama del Municipio tiene una amplia serie de secciones técnicas que muy bien pueden ayudar a resolver estos problemas que se plantean ante el pueblo, sin necesidad de estas consultas que van “más mirando al tendido” que pensando en que sean realmente eficaces. Técnicos debe haber suficientes para conocer la diversa problemática de la ciudad, y además, la corporación tiene buen número de concejales que de vez en vez pueden (o deberían) pasear (pasear, es decir, ir andando), por los distintos y numerosos barrios y observar las deficiencias existentes. Aparte de que también es misión de la Policía Local, ya que no existe la de barrio, que en tiempos se tuvo en proyecto. Y, abundando más, si hace muchos años existió el cargo, sin remuneración, claro, de “alcalde de barrio”, al que acudían las gentes a contarles los problemas que observaban en cada barriada para luego ellos informar al Ayuntamiento, ahora existen unas asociaciones de vecinos reconocidas oficialmente que bien pueden informar, y con mayor exactitud, de cuanto ocurra, bueno o malo, en favor o en contra, en cada una de las demarcaciones de nuestros barrios.

Se ahorraría mucho tiempo, y quizás podría emplearse mejor y más eficazmente el destino del dinero dedicado a estos “presupuestos participativos”, evitando tener que abrir once salones, con la presencia de personal necesario durante once horas un día, además del gasto en publicidad del evento, y prescindiendo de colocar en un edificio tan emblemático como el de la cárcel vieja un gran cartelón que, aparte de afear la histórica fachada, habrá servido para que los visitantes se pregunten para qué sirve esa pancarta atada con cuatro sogas, mientras que los segovianos pasamos bajo ella sin mirarla siquiera. Lo que demuestra el “interés” de la mayoría de los habitantes por los “presupuestos participativos”, esos que, despiste el mío, no llegué a encontrar en la “Enciclopedia de los inventos”.