Pablo Martín Cantalejo – ¡Esa “cuesta de enero”!

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Pues, señor, poco a poco vamos superando esta tradicionalmente conocida como “cuesta de enero”, a punto de concluir, cuando ya han aparecido por aquí algunas cigüeñas, incapaces de esperar a la llegada de la fiesta de San Blas, el día 4 del próximo febrero.

Claro que para los segovianos eso de la “cuesta” no representa mucho, pues una ciudad como la nuestra que dispone de tantas…Porque, a ver, si usted se sitúa en el Azoguejo y mira hacia El Salvador, cuesta; hacia Santa Eulalia, cuesta; hacia la defenestrada y antigua estación del ferrocarril, cuesta; hacia el Hospital General, cuesta. Y no digamos si usted mira hacia la calle de San Juan y a la Calle Real. Puestos a ser positivos, todas estas cuestas tienen luego la recompensa de que hay que bajarlas, lo que ya es otro cantar. Como lo es, en el aspecto dinerario, esta “cuesta de enero” a la que se llega con muy pocos fondos por causa de los anticipados descuentos comerciales, los gastos en las Navidades y Reyes, y ahora, al hacer acto de presencia las tradicionales rebajas, la verdad es que no atraen, al menos en nuestra ciudad, a demasiados clientes, lo que hace suponer que las cuentas bancarias han venido sufriendo bastante desde hace una temporada.

Miren por cuanto que al referirme a determinadas cuestiones, surgen otras directamente relacionadas con ellas; y es, a título de ejemplo, al mencionar la cuesta que hay que subir desde El Azoguejo para llegar al Complejo Hospitalario (a ver cuándo puede llamarse “Dr. Teófilo Hernando”, como repetidamente vienen solicitando el Centro Segoviano en Madrid y su presidente), pues memorizo alguna cuestión de indudable importancia para el paciente. Y es que, si usted tiene necesidad de acudir a Urgencias (seguro que superará la cuesta en coche, y no a pie) se puede encontrar con una sorpresa, que no sé si hoy tendrá encaje en eso del feminismo tan actual. Normalmente la sala de espera está a rebosar –salvo en ocasiones no muy frecuentes- y los médicos, que se multiplican para atender a los pacientes en jornadas ininterrumpidas de varias horas, le pueden llevar a un box donde, simultáneamente, alguna de las dos camas existentes pueden estar ocupadas por hombres y mujeres. Eso sí, cortina por medio, pero…

Me estoy metiendo, me parece, en cuestiones un tanto delicadas y de no fácil solución, pero como mi obligación como profesional de la información es ir contemplando, observando, anotando y sugiriendo cosas de importancia relacionadas con nuestra ciudad y sus habitantes, pues no tengo más remedio que contar y quedar a la espera.

Los amables lectores que con este diario en las manos o por medio de Internet tienen la atención y paciencia de seguir estos comentarios, seguro que comprenden la necesidad de que muchos de estos problemas de la ciudad deben ser expuestos. Luego estaremos o no de acuerdo, pero para eso está la tan manoseada libertad de expresión, cuestión ahora un poco en entredicho por ciertas declaraciones de políticos que han llegado a crear alarma entre los profesionales del periodismo. Compañeros éstos que no deben olvidar una opinión de la anterior presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, Victoria Prego, cuando en el I Congreso de Periodismo y Comunicación Global manifestó: “Los periodistas nunca deben ser amigos de sus fuentes, porque esto les condiciona”. Frase esta con mucha “miga” y con mucho contenido, dicha por una auténtica y veterana periodista, muy experta en lides políticas y comportamientos de las varias personas que en este terreno suelen ir ocupando los puestos de máxima responsabilidad.

Y, con permiso del lector, me voy acto seguido a enfrentarme con cualquiera de las “cuestas”, aunque sea la ya a punto de vencer de enero, para terminar bien la jornada, y haber conseguido vencer a esa “cuestecita” que tantas preocupaciones provoca…Aunque tampoco las otras, las físicas, vayan a quedar atrás.