Pablo Martín Cantalejo – Empezamos bien…

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Acabamos de iniciar el año y ya se prevé que, durante su transcurso, va a haber “mucha movida”, especialmente en el terreno político. Desde ahora va a ser preciso que todos los responsables de la organización de las cabalgatas de Reyes vayan pensando en la próxima edición porque para ella habrá que contar con auténticos nativos, procedentes del Senegal u otro país similar, para que sean ese mago que se llama Baltasar. ¿Y a qué viene esto? Pues sencillamente porque la recientemente nombrada directora de Diversidad Racial del Ministerio de Igualdad, que es de raza negra, acaba de manifestar que “no está de acuerdo con que las personas se disfracen de negros”.

Así, pues, a tomar buena nota. Pero no es esto lo malo, sino que por la misma razón irán apareciendo sociedades, organismos y representaciones de todo tipo que, aunque sin disponer de ministerio ni dirección general, pidan que un blanco no deba disfrazarse de chino, o con hábitos de monja o de obispo, o con uniforme militar o de bombero, por ejemplo. Porque, a no ser que el Ministerio de Igualdad diga otra cosa, esto también puede caer dentro de eso de la Diversidad Racial ¿o no?.

Bien, pues ya ven por qué digo al principio que “la movida” empieza apenas estrenadito el año. Y, vamos a ver; de cara a la celebración de los Carnavales, también la cosa puede estar “muy seria”. Lo digo porque tampoco sería extraño que alguna de las sociedad protectoras de los animales digan que no se debe utilizar disfraces de Lobo Feroz, de dinosaurios, de oso, del Pato Donald, del ratón Mickey o de la Gallina Turuleca, y como en temas feministas tampoco es muy del agrado que los cuentos de Blancanieves y similares se sigan leyendo, pues acaso tampoco se puedan elegir disfraces de Blancanieves, Caperucita, la Bella Durmiente, de aquella madrastra tan mala, etc.

Así es que los chavales lo van a pasar mal a la hora de elegir disfraz, porque tendrán que decidir por ellos mismos por esa sorprendente decisión “de arriba” de que “los hijos no pertenecen a los padres”, según afirmaciones de una respetada señora ministra del ya denominado Gobierno socialcomunista, cuya intención final no quiero creer que sea la de llevarnos a una educación de corte secesionista.

Cómo está cambiando la sociedad española en unos cuantos días. Y todo pensando, al parecer, en “mejorar” la educación y la cultura del pueblo. Por cierto que sobre este tema de la cultura acabo de leer (precisamente en “El Cultural”) un artículo del autor y director teatral Ernesto Caballero, en el que dice que hay que ir “a una cultura ciudadana y cosmopolita más allá de las exaltaciones de pintorescos hechos diferenciales, casi siempre revestidos de cursilería victimista (sic). Probablemente, el mayor riesgo que corre hoy nuestra cultura sea la propensión a convertirla en mera propaganda, en virtud de una esquemática ideologización partidista convencida de ocupar el lado correcto de la Historia. Los vientos del sectarismo carecen de capacidad autocrítica, especialmente cuando soplan a babor; de ellos surge una suerte de clientelismo del artista comprometido y la proscripción de quien nada a contracorriente”.

Y, miren por cuanto, digo yo que si eso de celebrar el aniversario del diablillo no puede entrar también en el terreno que dice el señor Caballero.

Como ve, amigo lector, aquí también tenemos para dar y tomar, aunque Segovia sea una ciudad pequeña, pero en la que, al parecer, cuenta más tener presentes las “menudencias” que ir a buscar otras realidades que conviertan en tales las muchas necesidades, algunas imperiosas, que tiene nuestra querida y sufrida Segovia. Y, por supuesto, poner en marcha y ejecutar, en todo lo posible, algunos de los numerosos planes que desde 2002, creo recordar, que manda el equipo hoy gobernante, se vienen haciendo, sobre los que se están iniciando las oportunas reclamaciones y recuerdo para desmemoriados, sin que llegue la hora de su efectividad. Claro que, ahora ya tenemos “bastante entretenimiento” con el flamante PEHAIS recién puesto en marcha y pensando en el no menos flamante Plan Estratégico y de Innovación de Segovia 2018-2023. ¡Otro plan!

Seguro que las nuevas cámaras instaladas frente al Acueducto también se encargarán de vigilar la puesta en marcha y sucesivos avances de este nuevo plan.

(Y mientras, los alumbrados de monumentos y el urbano, y el cableado callejero, esperando que se les preste atención…que también aquí se la dedicaremos otro día).