Pablo Martín Cantalejo – Ahora, todo al mismo tiempo

Y es que estamos lanzados…Hay que ver el tiempo que llevamos mano sobre mano, como suele decirse, y ahora nos viene todo a la vez, con prisas, al parecer. Pero, ojo, hay que tener en cuenta que el Gobierno (de la nación, se entiende) ha dicho que no saldremos de la actual crisis al menos hasta el año 2023. Así es que, a estar vigilantes, y si encima “se llevan” los remanentes…y si el Hay unos 60.000 euros municipales y otros tantos de la Junta (o sea, allá por los 20 milloncitos de las anteriores pesetas)… Pues a ver quien “se aprieta el cinturón”; o sea, los de siempre, los bien controlados por la Agencia Tributaria, aunque a esta no le afecta si aquellas subvenciones representan un “verdadero” beneficio para la ciudad, cuestión que aún parece que está sin comprobarse, por muchos premios nacionales que se logren.

Lo de estar lanzados lo digo porque se asegura que lo del CAT va a toda marcha, y a ello se suma ahora la “recuperación” del proyecto Guiomar como nuevo parque empresarial de enorme envergadura, sin olvidar lo del Parque de Tejadilla, el Plan Estratégico y de Innovación, el PEHAIS con sus muchas dudas todavía…Por cierto que, en una publicación del Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento, que encuentro en mi buzón, se da una amplia relación de la gestión de dicho grupo durante sus primeros 12 meses de gobierno; me parece muy bien que se dé cuenta de estas cosas, porque a veces los segovianos andamos “un poco despistados”, y yo creo que lo vamos a seguir estando porque en la información de referencia se omite todo lo que se pensaba hacer y no se ha hecho. Lo que quiere decir que hay que estar a las duras y a las maduras.

O sea, como a escala más superior, cuando “el jefe supremo” dice que defiende a la Monarquía pero no es capaz de hacer con su segundo vicepresidente lo que hizo Don Juan Carlos cuando tajantemente le dijo a Hugo Chávez: “¿Por qué no te callas?”. Y es que para todo hay que tener valor, energía, decisión y, sobre todo, altura de miras. Porque la realidad que tenemos encima ahora —y es justo que aquí también se comente— es la que escribía el miércoles pasado, en este diario, la periodista Julia Navarro, bien curtida en lides políticas: Se refería a cuantos tratan de colocar a la Monarquía entre la espada y la pared, y decía: “Lo sorprendente es que el PSOE de Pedro Sánchez esté participando en esa cacería. Porque no hay que engañarse, el objetivo final no es don Juan Carlos sino la Monarquía, o más concretamente la Monarquía parlamentaria emanada de la Constitución.” Porque, continuaba más adelante, “empujarle fuera de la Zarzuela a un exilio forzoso es condenarle ante la opinión pública aún antes de que el Tribunal Supremo diga la última palabra”. ¡Ah! Y los listos y aprovechados de siempre ya están pidiendo la eliminación del nombre de Don Juan Carlos de calles y avenidas.

Así está el cotarro político nacional, mientras a escala nuestra, persisten en este diario y en los medios digitales los escritos y comentarios dedicados a enfrentar a unos y otros, porque si tú hoy dices que esto es así, mañana yo diré lo contrario. Y en definitiva, todos acabarán en el Congreso dedicando ovaciones sin término a “sus ídolos”, como si se tratara de una función circense en la que la trapecista o el trapecista estuviera realizando peligrosos ejercicios sin red. Y los que salen perdiendo en lo de los aplausos son los de siempre, es decir los que tienen solo uno o dos diputados, porque no contarán con ovaciones…a no ser que las lleven grabadas en algún magnetófono.

¿No estarán los aplausos mejor para otras cosas, como ejemplo para los grandes —y a la vez modestos— artistas de Titirimundi que este año tendrán que conformarse con unas cuantas palmas y no ovaciones, por eso del repugnante bichito, o lo que sea?