P. Gómez Yuste – El que demonios da, diablos recibe

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“El que demonios da, diablos recibe”, señala un dicho popular que apareció en un diario nacional el 20 de enero de 2019. Dicho queda. El tiempo dirá si en Segovia se cumple.

Antes de entrar de lleno en la cuestión a la que me quiero referir, voy a recurrir al Diccionario de la Real Academia, para diferenciar entre las palabras “diablillo” y “demonio”, para demostrar que no es lo mismo.

En la definición de diablillo se indica “persona que se viste de diablo en las procesiones o en Carnaval”. Por lo que respecta a “demonio o diablo”, la RAE señala “espíritu que incita al mal. En la tradición judeocristiana, príncipe de los ángeles rebelados contra Dios, que representa el espíritu del mal”.

Lo que han puesto en la calle de San Juan no es un diablillo, como nos habían dicho, es un diablo, un demonio, y el demonio es la personificación del mal. Quiere el mal para toda la humanidad, hombres y mujeres, creamos o no crean en él.

Dicen que lo han hecho con unas intenciones buenísimas: desviar el turismo y representar la leyenda del Acueducto. Hasta aquí se puede estar de acuerdo.
Algo tan importante para toda la ciudad lo hacen sin sacarlo a concurso, sin participación ciudadana, y sin tener en cuenta las extraordinarias cartas que han salido en este diario, y que algunas incluso daban ideas para que a Segovia se la representara con algo bonito. Pero tenían prisa, mucha prisa.

Para representar la leyenda eligen solo una parte, lo peor, el diablo, el que sale vencido.

Entre los dichos y diretes que se dicen de él, ninguno positivo, y que llenaríamos esta página si quisiéramos ponerlo, me quedo con uno: del diablo nunca se puede esperar nada bueno.

Para colocar la estatua tenían clarísimo el lugar, un lugar inadecuado y peligroso.

Cuando se dieron cuenta tuvieron que poner una placa diciéndolo: Prohibido subirse al pretil. ¿Van a poner ustedes puertas al campo?
Ya se que hablar del demonio no está de moda. No hablan de él ni los curas. No es políticamente correcto. Pero él está ahí, haciendo todo el mal posible que puede. Y alguien lo tiene que decir.

Hace poco nos ponían aquí lo que de él decía don Antonio Palenzuela sobre el diablo. Lean, lean ustedes también lo que decía San Antonio y muchos otros santos.
Antes o después esta estatua se va a tener que quitar, por estar en un lugar inadecuado y por su peligrosidad.

Señora alcaldesa: A usted, que es una mujer muy trabajadora, la han engañado como a la joven de la leyenda. Con otros métodos (progreso, tolerancia…). Retire usted ese demonio lo antes posible; quítele a tiempo. Retírele por el bien de todos los segovianos. Rectificar es de sabios. Quítele… antes de que salga el primer rayo de sol.