¡No es Juan Carlos I, es la Monarquía!

Señor director:

Muy de acuerdo con el editorial de 9 de agosto: “El nombre de Juan Carlos I debe seguir en las calles”. Su salida de España ha sido voluntaria y no es definitiva. Sí se sabe que es arteramente provocada por un Sánchez entregado a los deseos ambiciosos del vicepresidente podemita (quien gobierna de hecho). Ante la pretensión del Gobierno socio-comunista de abandonar la Zarzuela, el Rey Juan Carlos, de acuerdo con su hijo Felipe VI, ha preferido salir temporalmente del país.

A juicio de muchos la decisión no es acertada. La regla de oro debe ser: nunca admitir el chantaje político. Aún más, sin ningún requerimiento judicial. Este es un Estado amenazado desde el mismo poder central con asistencia sumisa de medios de opinión subvencionados con los impuestos de todos. Aquí no ha prevalecido el supremo derecho a la presunción de inocencia, sino el avieso interés partidario de socavar la Constitución y la Monarquía parlamentaria.

La persecución de los miserables seguirá el camino iniciado. Será tarea de podemitas, comunistas, independentistas, filoetarras que trabajan a las órdenes dictadas desde Galapagar. En los plenos municipales y otras instancias tratarán de despojar los nombres de las calles, plazas, edificios, etc. Es un trabajo que saben hacer bien: la demolición por la propaganda mentirosa.
En Segovia, salvando las distancias, el Ayuntamiento mixto de socialistas y comunistas es una copia en miniatura del Gobierno Sánchez; además, apuntalado desde fuera por un podemita. Así que, los resultados están cantados. Cabe preguntarse: ¿Reaccionará la alcaldesa Luquero, lo mismo que Sánchez? Sin duda, la garra de comunistas locales se cierra cada vez más sobre la alcaldesa socialista.

Miguel Ángel Herrero