Mujeres feministas – Subordinar a las mujeres es violencia

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Mujeres feministas de la provincia de Segovia

El feminismo radical NO criminaliza a todos los hombres culpándoles de todo lo malo que les sucede a las mujeres. El feminismo radical, como todos los feminismos culpabiliza al patriarcado como un sistema de dominación sexual que se concibe, además, como el sistema básico de dominación sobre el que se levanta el resto de las dominaciones, como la de clase y raza.

Mujeres de la provincia de Segovia escribe este artículo, por alusiones, para aclarar algunas cuestiones tóxicas que se vierten en el texto de “Sí, hay otro feminismo”, publicado recientemente en este periódico.

Se denomina feminismo radical porque se propone buscar la raíz de la dominación. Hace hincapié en las relaciones de opresión entre los sexos, pero en ningún caso busca la confrontación entre hombres y mujeres y de hecho, entre sus filas hay un número importante de hombres. El marco teórico del feminismo radical fue inspirado por dos obras fundamentales publicadas en 1970: Política Sexual, de Kate Millet y La dialéctica del sexo, de Sulamith Firestone.

Una de las críticas comunes a los diferentes movimientos feministas, (y también al radical) es la tajante división de los roles de género que no sólo es una losa para las mujeres sino también para los hombres, pues crea expectativas en las personas según su género. El feminismo trabaja para desmontar y superar los roles establecidos por géneros que están en la causa de la desigualdad social y que afecta principalmente a las mujeres pero que también perjudica a los hombres que no pueden, o no quieren, cumplir con los roles otorgados por el patriarcado.

Esta educación sexista está también en la base de actitudes y características que se adjudican a hombres y mujeres y que educa en la agresividad y la violencia más a los hombres que a las mujeres. Como afirma el articulista, también algunas mujeres asesinan y no todos los hombres asesinan, pero antes de verter tales afirmaciones o acusaciones, tal vez sería conveniente que se hubiese preguntado a qué se debe que el 89% de los asesinos sean hombres. Si hubiese hecho esta reflexión, y hubiese profundizado y estudiado más sobre el tema, tal vez se habría topado con algunos textos de eminentes pensadoras feministas (le recomendamos por ejemplo a Rita Segato), para concluir que muchas cosas que consideramos naturales no lo son tanto sino que provienen precisamente de una socialización sexista.

Es curioso porque el artículo en el que se nos alude comienza por una descalificación contundente de las mujeres que lo escriben: se nos acusa de misándricas, despechadas y rencorosas, además de analfabetas por no entender lo que leemos y no ser capaces de escribir artículos que merezcan la pena ser leídos…

Suele ocurrir que quienes más prejuicios tienen sobre el feminismo y quienes usan términos de forma incorrecta (como el cacareado “feminismo radical”) son quienes menos han leído sobre feminismo, al menos sus textos fundacionales, escritos por mujeres a lo largo y ancho del planeta (pues el feminismo no es patrimonio occidental). Recuerde, por tanto, radical viene de raíz.

Como decíamos en nuestro anterior artículo “si el feminismo es anticapitalista es sencillamente porque es el sistema económico que rige en la actualidad nuestras vidas, el sistema que nos ha relegado al ámbito privado, que no ha tenido en cuenta nuestro trabajo de cuidados, y que ha entendido que nuestra “contribución” a la sociedad debía quedarse en casa”.

Por otra parte, el hecho de que el artículo se apoye en las ideas de VOX sobre el feminismo ya da una pista clara del involucionismo y negacionismo que practica hacia la lucha por los derechos de las mujeres.

Pero más allá de descalificaciones y rabietas, nuestra intención con estas líneas es contrastar datos. De entrada, queremos recordar al autor y a los lectores, que muy cerquita de casa tenemos un dato curioso referente a la representación política de las mujeres en nuestras provincias. Como todos conocerán la elección de los diputados provinciales, al no ser una elección pública sino realizada por las personas ya electas como concejales en distintos municipios, no se somete a la ley de cuotas electorales y el resultado impresiona: de los 225 escaños en las diputaciones provinciales de Castilla y León solo 49 son ocupados por mujeres. En León solo hay dos diputadas provinciales y el resto oscila entre 5 y 7 mujeres, con la excepción de Valladolid que cuenta con 10 diputadas provinciales de los 25 que corresponden a cada una de las provincias.

Techo de cristal, falta de espacio social y político, brecha salarial, no reconocimiento de las tareas de cuidados como base de la economía o violencia machista forman parte del grueso de nuestras reivindicaciones como mujeres y en esa labor el feminismo seguirá actuando. La igualdad de oportunidades y derechos entre mujeres y hombres es el objetivo, pero resulta poco creíble cuando se defiende esta igualdad sin aceptar la desigualdad real establecida por el sistema patriarcal.

En cuanto a violencia machista, queremos recordar que el cómputo de más de 1000 mujeres asesinadas desde 2003 por el hecho de serlo no registra a todas las mujeres asesinadas, sino solo a aquellas que se comprueba que responden a causas de violencia machista. según se recoge de la mejoría de la Fiscalía General en el periodo que comprende de 2009 a 2016 se contabilizaron 1.055.912 denuncias por agresiones machistas. De este cómputo total solo en 79 casos se probó y se ejecutó una condena por denuncia falsa, una cifra que representa el 0,0075 %.

Es importante también conocer que hay situaciones en la vida de las mujeres que no se perciben como violencia pero sí lo son: es violencia que las mujeres dediquen al cuidado del hogar y de los niños y personas dependientes a su cargo el doble de horas que los hombres; es violencia que tengan que reducir su jornada laboral para poder dedicarse a esos cuidados; también que cobren menos por hacer trabajos de igual valor que los hombres; que sus jubilaciones sean más bajas por esos desequilibrios. También es violencia que no puedan llegar a lo más alto en sus profesiones y no porque sean menos válidas que los hombres. A esto se llama violencia estructural y bajo ese nombre tan neutro se esconde el hecho de que la mitad de la población se beneficie siempre, en todas las épocas, de la posición subordinada de las mujeres.

Y si lo que molesta es que las mujeres nos organicemos para afrontar en común lo que nos humilla y denigra, en lugar de alabar el “individualismo” como herramienta sanadora, les queremos decir que las mujeres vamos a seguir tejiendo redes desde el respeto y la sororidad. Vamos a seguir sacando la voz para denunciar que urge deconstruir valores machistas normalizados por el patriarcado.

Somos conscientes de que es una larga tarea y también del riesgo social que genera el involucionismo del feminismo que propone VOX y que aceptan otros partidos de la derecha. Muchas mujeres nos precedieron en esta lucha y a ellas les debemos gran parte de los derechos conquistados. El Feminismo es Feminismo porque considera injusto el sistema patriarcal y trabaja por la eliminación de los valores machistas.