Moisés Migueláñez Gómez – Adiós al viejo Café España de Santa María la Real de Nieva

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Me llega la triste noticia del cierre del legendario Café España de Santa María la Real de Nieva que el pasado treinta de noviembre echó su cierre definitivo . Situado en pleno centro de la villa, recostado a su Ayuntamiento, separado de él por un arco y junto al monumental pórtico gótico de la iglesia de la Soterraña deja un vacío difícil de llenar.

Lugar icónico y emblemático de Santa María ha sido testigo de grandes avatares y su salón ha escuchado tertulias y recogido el latir de la localidad y de las del entorno.

Conocí de siempre el España, lo recuerdo allá por los años cincuenta del pasado siglo, regentado por Fernando y Pilar distinguidos por su profesionalidad, su amabilidad, su saber estar, tan solícitos a los gustos de la clientela que imprimían con su labor un sello de personalidad que al visitante tanto agradaba.

El valor sentimental, cultural, popular, en suma, identificativo de la esencia e historia del lugar, hacía del café el distintivo de la localidad, junto a la iglesia-monasterio con su claustro y su Soterraña.

¿Cómo es posible que en un pueblo como éste exista una joya así?- afirmaban mis amigos al conocer el café , tras visitar el claustro, a los que llevaba a tomar un refrigerio.

Era traspasar el umbral y descender unos escalones y sorprenderse con ese amplio local que tanto recordaba al Café Gijón o el Comercial de Madrid. Llamaban la atención sus divanes de terciopelo granates, sus mesas de hierro forjado y de mármol, su antigua barra, sus impresionantes cristaleras cubriendo las paredes que daban una mayor profundidad al local, sus copolumnas…

Era como una liturgia descender por esos escalones y respirar el ambiente de otros tiempos. Lugar de tertulias y partidas de dominó de las gentes del lugar y de médicos, curas, maestros….de localidades cercanas. Si no se visitaba “el café “ no se conocía Santa María, ante todo en aquellos años cincuenta o sesenta del pasado siglo donde la villa destacaba por sus servicios y urbanización respecto a los pequeños municipios cercanos, dándose un aire casi de capital.

Existían entonces tabernas, bares, la posada de la Virgen, también cerrada hace unos meses, pero el “ España” era eso, el café, sitio de tertulias, de serenidad, de alegría contenida en fiestas y celebraciones, lugar frecuentado a diario en las frías noches de invierno con aroma a café recién molido, y su amplia y bien cuidada terraza de verano … en fin, añoranzas que han acabado en eso.

Su cierre definitivo significa un duro golpe a los habitantes de esta villa. Se arranca una de las viejas páginas de su historia, lugar de encuentro social, de ocio y de tertulia de varias generaciones.

Los antiguos propietarios lo vendieron a los actuales que durante bastantes años atendieron el negocio hasta que les llegó la jubilación en que lo alquilaron. En ese espacio de tiempo hubo unos meses que permaneció cerrado creando un gran vacío en la localidad; reabrió, para alegría de todos, y los que actualmente lo explotaban en régimen de alquiler llevaban varios años haciéndolo.

A lo largo de los tiempos fue cambiando su aspecto, la barra se modernizó, la fila de divanes que existía en el centro desapareció para colocar unas mesas altas más funcionales…quedaban los asientos de terciopelo corridos pegados a sus paredes acristaladas, sus viejas mesas de mármol que tantas partidas de dominó vivieron y sus columnas que daban aspecto rancio y señorial.

El tiempo ha ido pasando y el edificio envejeció, necesitando por motivos de seguridad una renovación total, inversión millonaria, que difícilmente se podrá llevar a cabo por la poca rentabilidad que tal inversión supondría debido a la merma de habitantes de la zona. Una vez más el drama de la España vaciada, esto en una gran urbe se solucionaría, pues sería rentable aunque, también es verdad, que seguro que se pondría otro tipo de establecimiento . Aquí es más difícil, si no imposible.

Ojalá tengamos noticia de su resurrección, cosa que dudo. Siempre que un pueblo se queda sin ba, como está ocurriendo con pueblecitos del entorno a Santa María, se queda sin vida, pues la actividad social deja de existir . En el municipio quedan dos establecimientos y el cercano restaurante Avanto, pero la ausencia del Café España es una herida en los sentimientos de los que amamos a esta histórica villa, es como la pérdida de algo de su patrimonio histórico.

El España no era un café , era… “el café “ y hoy nos dice su adiós entre ese sentimiento de añoranza e impotencia.

Es un poco la agonía, pero mantengamos la esperanza, los tiempos cambian y ahora, en este preciso momento me vienen a mi mente las estrofas que con tanto entusiasmo canta esta querida villa a su Soterraña en los últimos días de su novena y que reza y canta así: Sucumben los grandes imperios/ con grandes ciudades dejan de existir/ pero el pueblo donde el pie pusiste/ no dejará nunca, nunca de existir.