Miguel Velasco – Globeros y paracaidistas en las tierras segovianas

Sin perjuicio de lo que pueda dar de sí (o de no) el debate del Pleno de las Cortes de Castilla y León sobre la propuesta del Partido Popular inspirada (o impuesta, según se mire) por la cúpula nacional que lidera Pablo Casado proponiendo Senador por nuestra Comunidad Autónoma al hasta ahora vicesecretario de Organización del PP, Javier Maroto, lo cierto es que su aterrizaje y apresurado empadronamiento en un pueblo segoviano, Sotosalbos, quiza por el predicamento que tiene para quien fuera presidente de la Diputación, Paco Vázquez, hoy de segundo en las Cortes; ha despertado no pocos recelos no sólo en la ciudadanía sino entre los propios afiliados por lo que tiene de insólita esa propuesta y el procedimiento aplicado, pues mientras que para la presidenta del PP en Segovia Paloma Sanz la propuesta hacia Javier Maroto como senador autonómico es “un honor poder contar con él para defender los intereses de Segovia y de Castilla y León y se siente muy orgullosa de este nombramiento pues conoce muy bien esta tierra y defenderá nuestros intereses con verdadero compromiso de servicio”.

No opinan lo mismo los grupos de la oposición en el panorama político y le acusan a Pablo Casado de imponer su voluntad en esta provincia y de un descarado salto paracaidista de quien fuera en su día alcalde de Vitoria (su tierra) y donde fue cabeza de lista por el PP en Álava, sin obtener plaza de diputado. Era la primera vez en democracia que el PP se quedaba sin representación en el País Vasco al no conseguir ninguno de los 18 escaños ofertados. Mas no acaba ahí la cosa.

Visto el resultado del 26 de Abril Pablo Casado planeaba gratificarle con algún puestecito digno o haciéndole senador por Valencia (incluida la portavocía del PP en la Cámara). Sin embargo había un obstáculo que lo impedía; el art.4 de la Ley 9/2010 referida a la designación de senadores en representación de la Comunidad valenciana que establecía como requisito “tener condición política de valenciano” y Maroto no cumplía esa formalidad. Intento parecido se produjo con Madrid, cuya legislación autonómica explicita que sólo pueden ser nombrados senadores por Madrid quienes ostenten la plena condición de diputados en la Asamblea madrileña y esto era un requisito insalvable para el destino de Javier Maroto. ¿Ha sido más flexible la normativa castellano leonesa en cuanto a este tipo de designaciones?.

La propuesta, según parece, fue ratificada por el Comité Electoral Nacional del Partido dando vía libre a la propuesta del único senador de designación autonómica de que dispone el PP, aunque el Pleno de las Cortes debatirá mañana (qué casualidad: el mismo día que se debate en Madrid la supervivencia o no del presidente Pedro Sánchez), si procede o no asumir esa designación. Cabe también pensar —en opinión del grupo socialista— si se ha encontrado en Sotosalbos (si es que definitivamente ha encontrado allí acomodo censal) mayores facilidades legislativas que en otros sitios y, en todo caso, en cuanto tiempo desde su empadronamiento comienza el tiempo legal para el ejercicio de sus derechos civiles y políticos como ciudadano segoviano.

En cualquier caso parece que el caso de Maroto viene a recordar tiempos pasados cuando se estilaba el arribamiento de paracaidistas en las nóminas electorales. Seguramente es otro tipo de circunstancias pero para quienes han criticado el hecho poniendo el grito en el cielo no lo parece.

Lo que sí está claro es que entre unas cosas y otras el fin de semana ha estado lo suficientemente movido para despertar el interés de los segovianos. Por un lado el campeonato internacional de globeros aerostáticos que cruzaban el cielo lentamente y llenándolo con gran colorido. Por otro el sopetón que suponía el aterrizaje inducido de Javier Maroto, vicesecretario de organización del PP, con su prestigio a cuestas como político pero sin un sueldecito fijo y sustancioso, aunque fuese por designación directa del jefe por una Comunidad quizá más “flexible”. Todo era cuestión de gas.