Miguel Velasco – El virus, la prepotencia, la incompetencia y la improvisación nos ha llevado a donde estamos

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La mañana discurría con la misma laxitud que otros días. Igual. La primera ojeada por la ventana para no ver nada. Vacío y soledad. Tristeza. Las casas siguen en su sitio. Y la gente dentro. Supongo. Luego unos ejercicios de gimnasia y un caminar por la senda de los pasos perdidos de mi casa. Tampoco tengo intención de que sea un maratón. Ni media siquiera. Solo asesinar al tiempo que antes me faltaba y ahora me sobra ¡qué cosas! Luego bajo a por el periódico, como siempre, para ponerme al día, aunque casi sería mejor ignorar los efectos del maldito virus. Desconocer cómo van creciendo las consecuencias de su virulencia. Y como intentan atajarlo y darle garrote. Se sigue hablando de que pronto hará falta un hospital de campaña aquí aunque la Consejera de Sanidad ha dicho desde Valladolid que de momento no es inmediato. No lo verá tan mal. Lo que sí es un hecho es el traslado de varios pacientes ingresados en el Hospital General en las habitaciones de psiquiatría hacia el Centro que tiene en Quitapesares (de tan triste y negro recuerdo) la Diputación Provincial que en rasgo de solidaridad ha puesto urgentemente a disposición del SACYL.

En los medios, ya no se en cuales, se critica al Gobierno de haber actuado torpemente, poco ágil y de manera improvisada y sin rigor en la toma de decisiones y, más aún, sin haber tomado las medidas preventivas aconsejadas por la Unión Europea y la OMS cuando se le advirtió al Gobierno español a finales de enero (visto el cariz que tomaba lo de China) que anduviera listo y se preparase para lo que se nos podría venir encima con toda probabilidad. Y así ha sido. Y con medidas a destiempo. Lo mismo que cuando se le desaconsejó que permitiera llevar a cabo la masiva manifestación del nefasto 8-M con la asistencia de miles de mujeres jubilosas, protectoras de su sexo, celebrando (cuando se tenía ya el virus encima de nuestras cabezas) el fatídico Día de la Mujer inducido febrilmente por la ministra de Igualdad Irene Montero, del que salió —como se sabe— malparada. En la enfermedad y en el descrédito de su acelerado proyecto de ley sobre la libertad sexual de la mujer y su obsesivo concepto de agresión sexual. Tanto en uno como en otro caso parece que el Gobierno debía haber actuado con mayor prontitud y celo. Y sin tanta prepotencia y excesiva mediocridad como se está demostrando. A este respecto circulan dos informes demoledores para Sánchez: uno, de la Unión Europea el 2 de marzo, a través de su Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades aconsejando al Gobierno una especialísima atención ante muy posibles contagios; y el otro un informe técnico del 6 de marzo del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias y la Agencia Española de Medicamentos alertando de la epidemia. Lo firmaban doce especialistas en la materia entre ellos el director de ese Centro Fernando Simón, a la sazón portavoz del ministerio de Sanidad cuyo ministro, Salvador Illa Roca, Licenciado en Filosofía, hasta ahora alcalde de Roca del Vallés (Barcelona) y con escasa o nula vinculación con la sanidad. Igual que se estaban suspendiendo el Mobile World Congres y el Carnaval de Venecia, se aconsejaba anular la convocatoria masiva del “Día de la Mujer 8M”. No se hizo ni caso.

Si a eso se une el tema de las competencias de sanidad de que gozan las comunidades autónomas (con escasos recursos, falta de medios y escasez de verdaderos profesionales para una pandemia como la que estamos pasando) se le imputa al Gobierno una patente descoordinación inicial y un escaso aprovisionamiento de elementos de defensa contra el contagio como trajes, mascarillas, guantes, respiradores y que hacen insuficiente desde hace semanas la protección del personal sanitario, que se está dejando la piel en esto. Ellos sabrán. Pero han llegado a un límite que en ese SOS que han lanzado se condensa la desesperanza del mundo sanitario, ejemplo de profesionalidad. Pero impotente por falta de medios con que hacerlo frente.

Por otra parte fue un auténtico mazazo saber por la comparecencia del presidente Sánchez la prórroga de la cuarenta, el confinamiento de la ciudadanía durante 15 días más. Es decir, al menos, hasta el 11 de enero. Y que, incluso, las medidas podrían ser más restrictivas. ¡Qué horror!

A primeras horas de la noche del otro día se conocía un durísimo comunicado de la cúpula de los Colegios de Médicos en el que se expresaba que “Ni un día más” en el sentido de un temeroso plante de la sanidad por carencia de medios de protección y acusaban al presidente Sánchez de pusilánime, incompetente, prepotente timorato y no sé cuantas cosas más y, sobre todo, le tildaban de una gran improvisación y desconcierto para hacer frente a la pandemia. También esa noche se arremetía contra las ONGs , Médicos sin fronteras, etc. que no aparecían por ningún lado y que sólo aparecían en los medios pidiendo aportaciones con las que irse de viajes de recreo.

Todo esto viene a ser sin duda elementos que contribuyen sin duda no a un sueño reparador sino a un intento de descanso sobresaltado y emocionalmente lastimoso.