MIGUEL VELASCO
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Tras una gestación de 10-12 años (según) al fin el Ayuntamiento ha alumbrado una criatura tan especialmente esperada –como el PEAHIS- deseada por políticos, comerciantes, constructores, arquitectos, propietarios de inmuebles, residentes, transportistas y vecindario en general como sectores dinamizadores del pulso de la ciudad de cara al renovador tejido urbano y medioambiental, obligados hasta ahora a un impenitente “impasse” en su actuación y, por tanto víctimas también de esa normativa poco clara o muy estricta que ha conducido a Segovia poco menos que a su desfallecimiento o muerte del casco histórico como apuntaba el portavoz del PP en el Ayuntamiento, Pablo Pérez, cuyo grupo ha votado curiosamente a favor del nuevo instrumento de actuación urbanística que “aunque llega tarde –decía– es lo que entendemos que servirá –de una vez– para revitalizar esas áreas históricas deprimidas”. Sin embargo el Pleno –como ya saben- registró el voto en contra de los dos concejales de IU que aunque integrados en el equipo de gobierno de la alcaldesa Luquero, estaban en desacuerdo en algunos puntos esenciales para el futuro desarrollismo como el que se vuelva a incluir el cuestionado parking de Los Tilos (que ya quedó desechado en su día) o que no se hayan contemplado medidas de protección para el chalet de “Villa Estrella” dejándolo a la especulación urbanística. Y se echa de menos también que no se haya incluido dentro del tejido circulatorio el proyecto del “Túnel de Salcedo” que, como saben también, aliviaría bastante la circulación conexionando el Paseo de los Tilos con la cuesta de Santo Domingo. O un semáforo en la calle del Puente de San Lorenzo, que al tiempo que revitalizaría esa parte del barrio, serviría para descongestionar buena parte de la conflictiva Vía Roma. O la idea de un intercambiador en el parking de Padre Claret a fin de que fuera un solo autobús el que accediera al casco histórico. En fin. En todo caso hay que reflejar igualmente que esa gestación ha contado en buena medida con aportaciones institucionales, profesionales, expertos y numerosas mesas sectoriales de trabajo que muy probablemente hayan aportado conocimientos y sugerencias para un parto lo más feliz posible.

Al hilo de lo que decía Pablo Pérez de que el PEAHIS “puede iniciar la reversión de la muerte del casco histórico”, aunque no estemos totalmente de acuerdo con semejante afirmación, sí hay que reconocer el despoblamiento del casco histórico, las más de 2.000 viviendas cerradas, su falta de una dotación básica de servicios, atención urgente a situaciones indeseables en pavimentaciones y cableado volados como en Daoiz y otras vías, edificios notables hoy sin uso que deberían recuperarse (como el Policlínico, el de Telefónica, Mansilla, Banco de España. INP, y tantos otros caserones señoriales medio abandonados.

En consecuencia no sé si el nuevo instrumento recoge aspectos fundamentales para “revertir” esa muerte anunciada del casco histórico (donde por cierto se contemplan 1.546 viviendas más) como por ejemplo medidas para, primero, fijar definitiva y confortablemente la permanencia de los actuales residentes facilitándoles al más máximo las rehabilitaciones precisas y los accesos necesarios: implantación de medidas sugestivas y los apoyos precisos para el retorno de aquellos que cerraron su vivienda en el casco histórico y emigraron a otras zonas menos conflictivas; dotación de los necesarios servicios como necesita un tejido urbano como el centro histórico (Centros médicos y hospitalarios de corta estancia, colegios (nos acordamos del vaciado de Jesuitinas y Concepcionistas, por ejemplo); mercadillos de alimentación donde la población de esa zona (generalmente envejecida) pudiera hacer su habituallamiento frecuente y como foco de relación con sus paisanos: puntos de civilización del ocio y deportivo: retorno de la circulación de tránsito por la plaza mayor incluso con estacionamientos limitados alrededor de la elipse que dinamizaran aquel territorio. Otra cosa es la rigurosa protección con que debe contar el censo de edificios singulares (acreedores de la mayor atención conservadora); accesos suficientes destinados fundamentalmente a la población residente (quizá con un ascensor sustitutivo de la empinada escalera del Paseo de los Tilos, no la otra que no serviría apenas para estos fines aunque dotara de cierta comodidad a otro tipo de población y que no se si compensaría el impacto que pueda tener la alteración de ese conjunto con los beneficios que quieren justificarlo: dotación de un parking en esa zona que bien podría localizarse en esquinazo del Pinarillo que hoy se usa circunstancialmente como tal (aunque sin acondicionar, como se sabe) o en el propio conjunto de Sancti Espiritu (a punto de ser desocupado por Defensa) si finalmente el Ayuntamiento decidiera recuperarlo en las condiciones ventajosas que le han ofrecido.

Soy consciente, claro está, de que el PEAHIS es un instrumento de mucha mayor envergadura, pero desde el punto de vista limitado de “La calle” me parece que tenemos derecho –y quizá obligación- de expresar esas ideas. Doctores tiene nuestra sociedad que estén atentos al parto deseado y desarrollen a la criatura en las mejores condiciones de progreso y desarrollo sostenido que todos deseamos. Y así.