Manuel Fernández Fernández – Nuevo S.O.S “Villa Estrella”

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Si hace algún tiempo, al enterarme de que entre los edificios que el PEAHIS pensaba transformar en bloques de viviendas estaba el chalé “Villa Estrella”, popularmente conocido por los segovianos de antaño como “chalé de los Rueda”, por haber sido construido por esta conocida familia de industriales del, importante en Segovia, sector de la piel, acudí a estas páginas del diario notario del día al día segoviano para, por supuesto siempre respetando el derecho de los propietarios a disponer legalmente de su propiedad y no entremeterme en su decisión, opinar como ciudadano que disfruta o sufre de lo que en la ciudad se construya o derribe, del cambio de aspecto urbano y de su repercusión ecológica, hoy, al parecer ya a efectos consumados, vuelvo a reiterar mi opinión, entonces como sugerencia, hoy como lamento.

Lo primero que quiero decir es que pasando y paseando frecuentemente por esta Avenida al llegar a esta finca siento, no digo envidia, sino una sana contagiada felicidad de sus ususarios, por disfrutar, además de una independencia vecinal, del saludable contacto con árboles y parterres florales, auténtico oasis de naturaleza en medio del ruido, humo, velocidad y estrés que de verjas afuera ofrece esta vía urbana, al tiempo que su conjunto vegetal y floral traspasa a la vía su saludable contacto, pues es pequeño pulmón entre los jardinillos de San Roque y el mini jardín de Santo Tomás.

Parece este chalé con cierta categoría de especial por haberlo construido, y ser una de sus escasas muestras, el que en los años 20 y 30 fue Arquitecto Municipal de Segovia, de la que algunos decían “Generación 25”, el bilbaíno Silvestre Manuel Pagola Bireben, que junto a su otra obra como la Clínica Gila, el edificio de la Plaza de la Rubia, o el chalé de Nicomedes, ofrecen la que se conoce como racionalismo arquitectónico, y en ésta, según el “Catálogo guía de Arquitectura en Segovia”, de M.A. Chaves Martín, estilo regionalista de montaña. Y por supuesto entre lo anodino y uniforme de los bloques de viviendas de su alrededor es una grata sorpresa urbana.

No quiero caer en nostálgicos recuerdos o almibaradas alabanzas y nobles homenajes, pero pudiera ser un punto más que justificase la escasa necesidad de su derribo, tener en cuenta que fue construido por la familia industrial del sector de la piel, que hizo de nuestra ciudad una de las más importantes de los siglos XV y XVI, homenaje que hoy testimonia una calle con el nombre de “Tejedores”, lugar en que se ubicaba la fábrica JARA de los hermanos Julián y Andrés Rueda.

Posiblemente sea el único testigo físico de aquella boyante industria, una vez justificadamente sustituida la que fue Fábrica de finos paños de Ortiz de Paz, hoy moderno y eficaz campus de la U.V.A, industria que según el ensayo “La Industria Segoviana” de Mariano Grau en “Estudios Segovianos”, llegó a tener hasta 40 tenerías, dio trabajo a curtidores, coramboteros, boteros, pergamineros, zapateros, chapineros, jaeceros, zurradores, borceguileros, que elaboraban apreciadas pieles, badanas, becerros y cordobanes…, por lo que no vendría mal, lo mismo que debiera hacerse en la fachada de la citada Universidad de la antigua fábrica de los Ortiz de Paz, colocarse una placa explicativa de lo que antaño fueron.

Pero volviendo a la menos sentimental y más práctica razón, justificaría su derribo la necesidad de terreno en lugar edificable, pero creo que sobran solares e inmuebles para edificar y rehabilitar, pues los técnicos hablan de la existencia de 5.000 viviendas vacías.

Entiendo que PEAHIS significa plan urbanístico y de patrimonio, desarrollo y conservación de la ciudad, por lo que lo veo más propiamente encaminado a restaurar esa larga nómina de edificios nobles e históricos como el Cine Cervantes, el Hotel Victoria, la casa de los hermanos Buitrago, la casona de la Plaza de Guevara, la de la Plaza de Andrés Laguna…o pensar en dar digno oficio a la inmensa finca, aparentemente abandonada, sita entre el Paseo de Santo Domingo y la Calle Gascos en la que podría construirse un precioso y amplio parque con todos los servicios y ornatos que el lugar ofrece y exige, con las mejores vistas de nuestro más emblemático monumento. Eso, todo eso, sería pensar en los PEHARIS.