Manuel Fernández Fernández – De nuevo San José de Calasanz, patrono de los maestros

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Los que peinamos canas, o ya no peinamos nada, recordamos aquellos días en que profesores y estudiantes festejábamos a nuestros tres santos patronos, Tomás de Aquino, Juan Bosco y José de Calasanz, que si bien eran cada uno ejemplo y guía de su sector, formación profesional, medias y básicas, por “solidaridad”, dejábamos casi vacías todas las aulas en las tres fechas, 28 de enero, 31 del mismo mes y 27 de noviembre, respectivamente. Eran días, sí, de loor a los tres santos educadores, y también de júbilo y hermandad entre el profesorado y asueto de escolares, celebrados con culto religioso, actos académicos, deportivos y sociales, incluida recepción oficial del consistorio y lección académica por algún destacado profesional de la enseñanza; día de reconocimientos profesionales, saludos, vivencias y recuerdos. Se notaba la fiesta, como se nota la festividad patronal de músicos, camareros o policías.

Hoy, los incansables vociferantes de la enseñanza gratuita, libre y “laica”, al menos han conseguido que se olviden estos “santos” patronazgos, teniendo el “laico” Día Mundial del Docente, que opino que debería escribirlo con minúscula, que si bien desde 1994 es cada 5 de octubre, conmemorando la suscripción de la Recomendación de la O.I.T y la UNESCO en lo referente a la situación del personal docente, formación, contratación, empleo, condiciones y problemas, Castilla y León, este año lo celebró el pasado 31 de octubre. Profesores, alumnos y padres lo hemos notado y recordado exclusivamente por las aulas cerradas, “las jaulas vacías”, esa fecha, huérfana por tanto de toda suerte de actos religiosos, académicos, culturales, sociales o deportivos…

Hace escasas fechas la excelentísima Srª. Dñª. Isabel Celaa, ministra en funciones de Educación, Cultura y Deporte se trafucaba, como es habitual en ella cuando trata de “desfacer los entuertos” del (des) gobierno, también en funciones, viniendo a decir que lo que pretenden, desean e intentarán es eliminar de la educación “pública y gratis” que todavía no laica y menos laicista, ese derecho a la formación religiosa recogida en nuestra Constitución, la de “todos”, que en su Art. 27, punto 3 dice: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.

Desde estas páginas los maestros, que además de docentes nos sentimos educadores, como aquel personaje televisivo “Felipito Tácatum”, y su humorístico “yo sigo”, seguimos, y queremos celebrar con actos festivos el día de nuestro santo patrón José de Calasanz, no sin tener un agradecido recuerdo para Santo Tomás de Aquino y San Juan Bosco, como modelos de educadores.

Santo Tomás de Aquino, que apadrinaba a los estudiantes de superior y media, cuyo patronazgo se celebraba cada 28 de enero, nació en el castillo de Rocaseca, próximo a Aquino, el año 1.225, recibiendo su primeras clases en la abadía de Montecasino, donde aprendió gramática, música, latín, moral y religión. Atraído por la vida religiosa ingresó en Nápoles en la orden dominica.

San Juan Bosco, Giovanni Melciorre Bosco, antaño santo patrón de la formación profesional, piamontés, hijo de campesinos, se hizo sacerdote y maestro, dedicando su vida a la educación de jóvenes marginados en los barrios de Turín.

Nuestro sabio y santo patrón José de Calasanz, nació en Peralta de la Sal, aragonés de Huesca, hijo del alcalde del pueblo, José de Calasanz y de María Gascón; con 12 años marcha a Estudilla, a 20 kms, para estudiar en el colegio de los Trinitarios, y a los 14 manifiesta su vocación religiosa.

Ya sacerdote marcha a Roma, donde ayuda a las familias que el terrible desbordamiento del Tíber dejó en la miseria y desamparo. Dedicando ya toda su vida a la educación de los niños pobres de los barrios romanos.

En una sacristía de la iglesia de Santa Dorotea, en el Trastévere, abre la primera escuela gratuita para niños pobres.

Su afán educador era contribuir a la reforma de la sociedad y la felicidad temporal y eterna de los hombres, lo que le lleva a fundar los escolapios.

La Iglesia celebra su festividad el 25 de agosto, si bien los maestros católicos españoles lo trasladan al 27 de noviembre por celebrarlo durante tiempo lectivo.

La Asociación Católica de Maestros de Segovia, entendiendo la educación integral como “dar al cuerpo y al espíritu la mayor perfectibilidad de que son factibles” recuerda cada 27 de noviembre a su santo patrón, ejemplo de educadores y de entrega a la educación integral y para todos, en esta fecha celebrará los siguientes actos:

13 h: En la iglesia de Santo Tomás de Aquino solemne Celebración Eucarística, presidida por el consiliario de la Asociación D. Juan S. Cuesta y el párroco D. Julio Alonso.

13,45 h: En el mismo templo parroquial, finalizada la Eucaristía, palabras de panegírico al santo y felicitación al colectivo docente por D. Alberto Herreras Díez, inspector de enseñanza, historiador y escritor.

14,15: Comida de hermandad en el Restaurante “La Codorniz”.

17h: Visita guiada a la exposición “Splendor Fidei” en el Palacio Episcopal, donde disfrutaremos contemplando las 185 piezas, 120 obras de orfebrería, con la valiosa colección de cruces procesionales o auténticas joyas como las custodias del Seminario Diocesano y de la “Real e Insigne Colegiata de La Santísima Trinidad” de La Granja de San Ildefonso, la corona de la Patrona segoviana Vírgen de La Fuencisla, un caldero donado por el caudillo comunero Juan Bravo, o el expositor con la Vírgen de las Aguas (¿la de San Lorenzo, Patrona de mi natal Valladolid, también así conocida?), y 65 esculturas, pinturas como una tabla del siglo XV, del Maestro de los Claveles, o una singular casulla bordada con paja…

Pues desde estas líneas felicito a los compañeros y amigos educadores, que no sólo docentes, y les deseo una feliz jornada de convivencia en honor de nuestro Santo Patrón, pidiendo al santo aragonés que interceda para que la enseñanza en España siga siendo, además de libre y gratuita, no laicista como unos pocos, pero contumaces pretenden, y algún gobernante desearía con más entusiasmo que un tonto con un lapicero promoverla y legalizarla.

Pues lo dicho, feliz fiesta del magisterio español católico, ¡Viva San José de Calasanz!

(*) Profesor de la ESO, jubilado.