Manuel Fernández Fernández – Conocer Segovia en tres etapas

Hace algunas fechas escribía un artículo recomendando al viajero no dejar de visitar el Monasterio de San Antonio el Real, uno de nuestros más valiosos monumentos histórico artísticos, en el que recordaba que la Reina Isabel lo reclamaba en su testamento para su propio enterramiento caso de no poder hacerlo en la Catedral de Granada, o en el toledano Monasterio de San Juan de los Reyes.

Como este monasterio no está en las rutas oficiales, no está lo suficiente, justo y necesario publicitado, y me incomoda que, por una parte las monjas clarisas que lo habitan y mantienen queden sin la aportación económica que una más frecuente visita proporcionaría, y de otra parte lamento que el viajero que visita Segovia marche sin conocer esta joya del mudéjar, hecha de historia y preñada de arte.

Para propiciar más pernoctaciones y porque el viajero se lleve el conocimiento más completo de su paso por Segovia, yo, modestamente, propondría distribuir la visita en tres etapas, que serían dos recorridos de mañana y tarde el primer día, y jornada matutina del segundo día, haciendo en la primera mañana la ruta Segovia Sur, en la tarde Segovia Norte, y en la mañana del segundo día la Segovia extrarradio.

En la primera mañana, madrugando un poco, saldríamos del Azoguejo, no sin breve explicación de historia, leyenda y datos del Acueducto, para seguir su trazado por la calle de Teodosio el Grande, comentando que este Emperador nació en la antigua ciudad de Cauca; al llegar a la Plaza de Día Sanz, comentar que en la casita que luce en su fachada pequeña urna del santo, nació el virtuoso segoviano Alfonso Rodríguez, para visitar brevemente el Instituto con el aula en que impartió clases el poeta A. Machado; pasando a continuación a visitar la Academia de Artillería; siguiendo los pilares del Acueducto, comentando de paso el desarenador y llegando al final del trazado aéreo, en el Prado Monago hacer notar que comienza el trazado cubierto que en 15 kms lleva a la toma de agua en La Aceveda; haciendo notar el convento de Santa Ana, pasamos a visitar el susodicho Monasterio de San Antonio, que fue palacete de caza del infante Enrique, luego monarca Enrique IV, donado por Isabel La católica a las monjas clarisas, como convento de San Antonio. Volviendo por nuestros pasos, salimos a la carretera de La Granja, para hablar algo del Real Sitio, indicar el bicentenario coso, la antigua prisión y cárcel de mujeres, el PCMASA, parque central de sistemas acorazados, conocido popularmente como Base Mixta de Carros de Combate; para, dejando a la izquierda la Casa Cuartel de la Guardia Civil, llegar a la Puerta de Madrid en la que de paso se comenta la toma de Magrit por los tercios segovianos al mando de los caudillos Día Sanz y Fernán García, asaltando la muralla con tal agilidad que a los madrileños, por ello, se les llama “gatos”, aunque debiera decirse de los segovianos; de paso por la ermita del Cristo del Mercado, se recuerda que la leyenda dice que predicando allí, en la cruz pétrea, San Vicente Ferrer convirtió a 10.000 oyentes; volvemos a la avenida paralela, avenida de la Constitución, para ver el moderno edificio de la UVA, Campus de Segovia, edificado sobre la que fue Real Fábrica de Paños de Ortiz de Paz, luego RACA-41cuartel de artillería de largo historial castrense; pasando la plaza de Puñonrrostro entramos en la calle de Muerte y Vida en la que al paso comentaremos el por qué de esta denominación, comentando lo que fue la Casa del Sello en la Segovia industriosa y exportadora de paños en el siglo XVII, y llegando al punto de partida.

En la sesión de tarde, partiendo del mismo Azoguejo, subimos la Calle Real hablando de la derribada Puerta de San Martín, una de las cinco y varios portillos que perforan los 3,5 kms de muralla, y explicando el motivo de la curiosa fachada de la Casa de los Picos, hoy Instituto de Artes Aplicadas, mirando en la plaza del Platero Oquendo al Palacio de Cascales, o del Conde Alpuente, o de Aspiroz, hoy dependencias de la Junta, donde leemos la curiosa cartela, digna de mayor protección, que avisa “No se permite dejar carruajes bajo multa de 5 pesetas”,para desembocar en la impactante plaza de Medina del Campo en la que explicaremos el por qué de esta denominación, aludiendo a las guerras comuneras, por lo que se alza la estatua del caudillo Juan Bravo, obra del escultor segoviano Aniceto Marinas, autor de prolífica obra por toda España, y en Madrid de relieves del Monumento a Alfonso XII en El Retiro, Velázquez en la entrada al Museo del Prado, monumento del Dos de Mayo, Eloy Gonzalo, el Héroe de Cascorro en el Rastro, o el Monumento del Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles; hacemos notar la antigua cárcel, hoy Casa de Lectura, y visitamos el convento de El Corpus, antigua Sinagoga Mayor, contando el sacrilegio, el milagro y las tradicionales Catorcenas, culto religioso único en el mundo, pasando por la Judería por la Casa de Abraham Senneor, hasta llegar a la visita de la Catedral; seguimos hacia el Alcázar, comentando el palacio del Marquesado, hoy sede del Colegio de Arquitectos, primera fundación del convento carmelita en Segovia por la mismísima Santa Teresa de Jesús, prontamente trasladado unos metros al que hoy es convento de El Carmen, en la Plaza de San Andrés, siguiendo, pasando la casa palacio de Somorrostro, antigua sede de la Sección Femenina, hoy dependencias de la Junta, para por la Calle Daoiz llegar a la visita al Alcázar y la Casa de la Química; regresamos por la Calle Velarde advirtiendo que allí estuvo la primera imprenta, de la que salió el primer libro impreso en España, “La Sinodal de Aguilafuente”, para desviarnos a la derecha a visitar la casa pensión de Antonio Machado; volviendo por nuestros pasos llegamos a la bonita plaza de San Esteban, en la que admiramos la esbelta torre de esta iglesia, que en su interior da culto a un valioso Calvario, que posiblemente inspirase a Zorrilla para su leyenda de “A buen juez, mejor testigo”, y el magnífico palacio Episcopal, antiguo palacio de los Puñonrrostro y los Salcedo, que será sede del próximo Museo Diocesano; para continuar hasta la Plaza Mayor, en la que comentaremos el trascendental hecho de la Coronación de le Reina Isabel I de Castilla en las escaleras de la iglesia de San Miguel, a la sazón situada en el centro de la Plaza, en lo que hoy se alza el quiosco de la música, en el que antaño cada domingo daba concierto la laureada banda de la Academia; por la misma Calle Real llegamos al Azoguejo.

En la mañana del segundo día, también saliendo temprano del mismo Azoguejo, de la loba capitolina, regalo de Roma con motivo del bimilenario del Acueducto, bajamos al simpático barrio de San Lorenzo, para disfrutar su típica Plazuela, siguiendo por Cardenal Zúñiga, no sin explicar el curioso nombre de la Calle Echar Piedra como aportación a la construcción de la Catedral Nueva, pasando por el Monasterio de Santa Cruz la Real, ayer inclusa de niños expósitos, hoy Universidad “IE University”, con la cueva convento de Santo Domingo; pasando a la Alameda de Santa Ana, antiguo eremitorio con el convento de San Vicente el Real, popularmente conocido por “Casa de los Cien Tejados”, edificado sobre un templo romano derruido por “fuego del cielo”, “la senda de los molinos” y fábricas, las desaparecidas San Gil, Santiago, San Blas…, visitando el monasterio jerónimo de El Parral, pasamos al Real Ingenio de la Moneda, donde vemos el museo, de esta ceca fundada por Felipe II, y edificio industrial en pie más antiguo del mundo; pasamos al barrio de San Marcos con su iglesia de los siglos XII-XIII viendo la iglesia templaria de La Veracruz, con mucha historia y la curiosa leyenda del caballero y las Chovas, visitamos El Carmen, convento edificado y fundado por el mismísimo San Juan de la Cruz que aquí tiene su mausoleo, y finalmente visitamos el santuario de la Patrona de la ciudad, la Virgen de La Fuencisla, no sin contar el milagro de la judía Esther, despeñada desde las Peñas Grajeras.

De regreso por el paseo del Clamores, haciendo notar el cementerio judío, que da nombre al arroyo y al paseo “Clamores”, por los ayes y clamores al paso de los entierros, desde la judería del otro lado; al paso por la estatua de Cándido recordaremos a este simpático personaje Mesonero Mayor de Castilla, para comentando, y si da tiempo visitando, la singular iglesia que da nombre al barrio, San Millán, por la Avenida del Acueducto, avistando la antigua parroquia de San Clemente, llegar al conocido punto de partida.

Si el viajero va a estar más días pueden hacerse estas visitas con más calma, por supuesto, y añadir otros hitos monumentales, pues Segovia es inagotable en historia y arte.

Reconozco que son itinerarios para andar y ver, no para disfrutar reposadamente, pero ya sabemos que es cierto el dicho de que “la vida del viajero es dura y cansada”, que ya tendrá tiempo de descansar y disfrutar en casa recordando los recorridos, porque así sí podrá decir que conoce Segovia, no como hacen muchos que se limitan a Acueducto, Catedral y Alcázar, sota, caballo y rey…ah y el buen yantar de todos y cada restaurante y horno de asar, que también son parte importante de Segovia.

Por supuesto que ha de recomendarse al visitante que no marche de Segovia sin visitar el Real Sitio de San Ildefonso, y saborear sus apreciados judiones que dan lugar a la popular “judiada” de doce mil comensales, que, junto al cochinillo y el ponche segoviano y el vino de Nieva, son tan imprescindibles en la visita como nuestra puente romana.