Manuel Fernández Fernández – Cerrado aplauso para el Gremio de Transportistas

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Cuando hace un año, en la festividad de San Cristóbal, con esplendido sol y relumbrón de engalanamiento de vehículos, éstos, los de servicio público y particulares, pasaban a paso lento junto a la puerta del Centro de Transportes para recibir el “hisopazo” del consiliario, bendiciendo a vehículos, propietarios y conductores, nadie pudo sospechar que en la edición del año siguiente iba a cambiar tanto esta emotiva, sencilla, fraternal y entrañable ceremonia, este año vivida con idéntica devoción al santo patrono, pero con las materiales limitaciones y el ánimo reblandecido por la pandemia del maldito virus que se llevó a conocidos transportistas segovianos, entre ellos al antiguo presidente de ASETRA (Agrupación Segoviana de Empresarios de Transporte), e impuso condiciones poco favorables, o muy negativas para el gremio del transporte de viajeros y mercancías por carretera.

Lo que en anteriores ediciones eran coloristas y bulliciosas caravanas de vehículos alegrando la ciudad, haciendo a un tiempo publicidad de las flotas de enormes tráileres, y dando sonoro aplauso a la ciudad que los acoge, al tiempo que recordando que cada 10 de julio, casi como los tan cercanos Sanfermines pamplonicas, Segovia y España celebran fiestas en honor del santo patrón de los conductores, el simpático San Cristobalón, fiestas que tras la emotiva bendición, reúnen en fraternal convivencia a la extensa familia del transporte, con exhibición de vehículos históricos, fiestas familiares, sorteo de regalos y nombramientos de empresas destacadas, este año ha quedado reducido a una Eucaristía en honor al santo y en recuerdo y sufragio por los compañeros fallecidos por la pandemia.

Suele celebrarse esta fiesta el fin de semana más próximo al 10 de julio, fecha en que la Iglesia, junto a otra pléyade de santos de nombres de difícil nemotecnia, como Anselberga, Anatolia, Apolonio, Bianor, Pascasio, Silvano…festeja al simpático patrón de los conductores, Cristóbal de Licia.

Este primer transportista Cristóforo, “portador de Cristo”, según algunos de nada agraciado aspecto, por lo que se le llamó “Réprobo” y se le representó con rostro de perro, para muchos un apuesto gigante de 5 codos, 2,3 m. de estatura, con un árbol en su mano derecha, se dedicó a pasar viajeros de una a otra orilla de los ríos. Cierto día, pasando a hombros a un niño, notó que pesaba tanto que le faltaban fuerzas para llevarlo a la otra orilla, por lo que le preguntó a qué se debía su enorme peso. El niño, que era Jesús, le respondió: “Peso más que el mundo entero, pues soy el Creador del Mundo”. El Niño Jesús prometió al porteador que el árbol que le hacía de báculo florecería y llenaría de frutos, y quedó en la palmera que le vemos en su abundante iconografía.

Cristóbal, perseguido por el emperador Decio, por no doblegarse a las órdenes y tentaciones que le proponía, terminó degollado.

Por dedicarse a portear viajeros, fue elegido por los conductores españoles como su Santo Patrono; también es patrono de diversas ciudades alemanas, croatas, de Países Bajos, en Portugal, Méjico, Grecia, Lituania, Letonia, Cuba, Colombia, República Dominicana, Venezuela, El Salvador, y en alguna localidad española como San Cristóbal de la Laguna en Tenerife, San Cristóbal de Tosa en Gerona, o San Cristóbal de Couso en Pontevedra.

Como padre de empresarios del sector, “SEGOTRANSFER”, que aúna “Sego” por segoviana, “trans” por la profesión, y “Fer” por el apellido, lamento que el maldito virus haya golpeado tan duramente al sector, especialmente de viajeros, al que deseo pronto restablecimiento, lo que estoy convencido dada la conocida resiliencia de profesionales curtidos en la sobriedad, la colaboración, el esfuerzo y el sacrificio, pero sobre todo he querido escribir estos renglones para dar un cerrado y prolongado aplauso a estos hombres y mujeres que, a pesar de las dificultades y condiciones del virus y la pandemia, nunca dejaron de prestar sus imprescindibles servicios, permitiendo y facilitando que en todo momento hubiese el material sanitario y víveres y todo lo necesario para la supervivencia, muy especialmente la dotación de hospitales, consultorios o farmacias.

Aunque a fiestas patronales pasadas, mis mejores deseos para el sector, mi devoción al Santo Cristóbal y mi aplauso para todos los que con responsabilidad hagan que la circulación vial sea segura, eficaz y cómoda, que en ello nos va mucho, incluso salud y vida.